Entrevista en Una Vuelta

Posteado en Entrevistas, María Gabriela Epumer sobre Mayo 15, 2008 por nautrus

Por Ramiro Cremona y Julia Ariza
02-04-2003

María Gabriela Epumer llega a esta entrevista apenas unos días después de regresar del primer Guitar Craft de mujeres, organizado por Robert Fripp en las afueras de Washington. Bien dispuesta y en forma pausada, empezamos con su relato sobre la reciente experiencia.

Guitar Craft viene de experiencias grupales, de seguidores de Gurdjeff. Tiene un trasfondo filosófico, Robert mezcló la música con la filosofía y armaron una especie de doctrina. Yo fui a un Guitar Craft, pero de mujeres, orientado a la guitarra y a la voz. Eramos 18 chicas y estuvo buenísimo, yo era la única extranjera, ellos me invitaron a que fuera y que diera clases desde mi visión y desde lo que yo hago. De todos modos es una experiencia bastante grupal, justamente es para trabajar eso. Yo aprendí de los demás, en general sacás muchas cosas positivas. Por ahí musicalmente no me traje tanto, más di. Pero sí en otras cosas aprendí, conocí gente… Para mí es una experiencia más personal o espiritual que musical, en ese grupo al menos.

¿Y cómo conciliás esto con lo que estás haciendo ahora, más ligado a la electrónica, alejado de lo que es propiamente la guitarra? Además, ¿a qué se debe esa elección? ¿Es música que te está influyendo ahora?

Siempre trato de a cada cosa sacarle provecho y, si bien es más electrónico lo que hice en Compilady, también hay guitarras. Normalmente, compongo con la guitarra y eso siempre va a estar. Señorita Corazón, que es mi primer disco, ya es bastante electrónico. Lo que pasa es que toda la vida hice canciones pop y las produje con algunos sonidos, no es que ahora que está de moda lo haga. Por ahí sí ahora me llega más porque de hecho suena más. Bueno, con Matías Mango, el tecladista, empezamos a armar el disco y salió eso. Además, justamente la idea era reversionar algunas canciones como lo veníamos haciendo en vivo, no tanto como una versión sino para que los temas parezcan remixados, cuando en realidad grabamos todo de nuevo. Había varios temas que habíamos remixado en vivo, pero pusimos esos para darle un toque diferente al disco, que no fuese sólo “me armo el cd”, poner las mismas canciones…

¿Y con respecto a la versión de Melero?

La versión de Melero, como la canción de Spinetta, “Canción para los días de la vida”, son canciones que yo canto en mi casa, que me gustan. La de Melero, del disco Travesti era la que más me gustaba. La tuve que cambiar de tono y… un día la estrené en vivo en algún lado y ya quedó en el repertorio..

Es el único cover que ponés en Compilady

En realidad quedaron bastantes afuera. Me gustan casi todos los que hicimos para poner, pero no entraban… Aparte quería poner videos.

Es llamativo todo el tema del diseño, la importancia que le das tanto a nivel del arte del disco, como a la vestimenta, o a la muñeca Mapu… son un agregado visual para a tu música.

Es que tengo la suerte de tener alrededor gente súper talentosa y que capta el concepto al instante. Primero con Pablo Rodríguez Jáuregui que es un videasta increíble, después con Mariela Chintalo, con la que empezamos como un juego con lo de Mapu, ella me dibujó un día y salió todo -y ya todo el mundo me llama Mapu-. Y después también con Mariano Lucano que es el que realiza y el que aporta su parte artística en la realización de las tapas, si bien por ahí eso parte de alguna idea que yo tenía, él las hace realidad.

Pero vos, ¿qué buscás al darle esa importancia?

Me re-entusiasma decir “bueno, voy a hacer un disco, a ver la tapa”. Eso me encanta. Terminé el disco o estoy terminando y ya empiezo a mirar objetos. La lata de Pocketpop salió un día que estaba con Mariela por el Once, buscando un packaging, y se me ocurrió al ver las latas de pomada Washington. Con Compilady, la cuestión era que era un lanzamiento independiente por lo cual no tenía plata y tenía que hacerlo a la vez económico e ingenioso. Fui un día a comprar cd’s vírgenes y estaban las cajitas que son de Playstation, donde vienen los DVD, pregunté si tenían de colores y las reservé, en rojo. Y de ahí arranqué, además ya tenía la idea del dibujo…

La delicadeza del cartoncito de las ediciones japonesas es muy original

Sí, porque en Japón vendo discos ya hace rato, y yo sé que todos los discos tienen el lomito, y hacerlo no salía nada. Aparte tengo imprentas que me ayudan, me cobran menos… Me las ingenio para que sucedan las cosas a pesar de todo…

¿Qué pasó con el contrato de DBN?

Lo rescindí para estar más libre. Si bien ellos nunca se metieron en la parte artística… me río porque DBN en realidad es una distribuidora, que intentó ser un sello, pero no tienen ni ganas ni la estructura. Además, estás atado a sus tiempos… A mí me gusta más decidir más rápido. Soy ansiosa, quería sacar el disco antes de fin de año. Yo necesito cumplir objetivos para tener otros nuevos, sino me queda todo girando alrededor y me perturba.

Compilady se debe en parte al hecho de que tus discos no se conseguían…

Eso es verdad. Es más, yo tengo uno solo de cada uno. Me pareció bueno para estar presente con algo que resuma un poco todo lo que hice hasta ahora, con algunos detalles nuevos. En realidad ya estoy preparando y componiendo cosas para el disco nuevo, con el que no sé si llego para este año pero sí lo tendré para el próximo, seguro.

Pero ¿qué prioridad tiene para vos tu carrera solista?

Va saliendo naturalmente. Hay temporadas en que me retraigo más y compongo y me dedico sólo a tocar con Charly, me pagan, vuelvo y ahorro para poder hacer lo que quiero. Cuando uno sale a tocar tu responsabilidad es básicamente musical, y llegar a horario al avión. Cuando armás tu proyecto es todo. Hay temporadas que le doy más, ahora hay un montón de fechas programadas y además hace varios meses que no tocaba con la banda, y con Kabusacki, pero también gracias a eso hago los discos. Porque si bien me da plata mi “carrera solista” como dicen ustedes, por ahí no me alcanza para vivir, para fabricar, para hacer todo. Porque es como que me autosubsidio con mí misma todo…

¿Y cómo es ser la única sobreviviente de todas las formaciones de Charly?

Y… es cuestión de ser flexible con él, adaptarse a sus momentos, como todos. No se puede pretender que una persona sea siempre igual. Ya después de tantos años hay mucho afecto, también hay distancia, porque eso hace que la relación esté a salvo. El secreto me parece que es eso, el respeto. Para mí es un honor haberlo acompañado diez años, una persona que es un genio por más que digan lo que digan. Hay gente a la que no le gusta y eso también es válido, pero para mí es un honor.

¿Te parece que el hecho de haber tocado con tanta gente importante tiene algo que ver con una mejor o peor recepción de tu trabajo?

No sé, porque la gente me conoce mucho como la guitarrista de Charly, pero también a veces me sorprenden con un “uy, las Viudas”. Todo aporta, pero en realidad la gente por ahí piensa que yo soy millonaria, que las compañías me graban los discos y no es así. La verdad es que cuesta. Creo, sin ser feminista, que las mujeres no existimos. Es decir, yo existo, y mucho, pero me hice de abajo y nunca pensé “soy una mujer y soy débil, ay”, para conseguir algo. Pero realmente no hay cabida. No confían en que una mujer pueda llenar lugares. Y bueno, el público es bastante…no generalizo porque tengo mi público que me sigue, pero en general pueden llegar a ser…

Prejuiciosos.

Prejuiciosos, sí. Hace poco me di cuenta de que no hay bandas de chicas. Y de hecho hay un montón, pero no la ves en ningún lado. Hasta el día de hoy no salió un grupo como las Viudas. Pero nos criticaron a morir, especialmente los periodistas, porque llenábamos el Luna Park, porque éramos totalmente transgresoras, unas deformes. Tocábamos y cantábamos bien, pero para ellos éramos un producto. Y como la moda ahora son los ´80 nos dicen “ah, las Viudas, qué grupo”, periodistas que nos mataban. No éramos un invento. Yo venía de tocar jazz, y éramos todas músicas formadas, no Mambrú.

Todo bien con los chicos que se prestan a eso, a mi no me molesta. Pero no pueden poner a Mambrú al lado de alguien que tiene una experiencia atroz atrás. Como en los premios Gardel, donde pusieron a Charly con Mambrú… A mí me indigna, la música que no es artística. Me parece que lo único que hace es perjudicar y llenar espacios donde podrían estar otros. O tendría que estar todo, pero el problema es que acá se fanatizan. Se fanatizan por la plata, finalmente. Claro, si los internan en la televisión y en la radio, al final yo también quiero cantar -canta una melodía de Mambrú-, tener el hit en mi casa, pero si repartieran un poquito para otros artistas sería bueno.

Vos esa dificultad la sentís.

Sí, pero yo estoy fuera de eso. Yo hago otro circuito, a mí me indigna por otros. Dentro de todo yo voy haciendo mis espacios. Para mí la música es un hobbie, si no no podría hacerla. No hago canciones a ver si vendo, me sale y es lo que hago y soy feliz con eso. Imagináte, estás en tu casa, te sale una canción, la grabás y hay gente que la escucha, es lo más. No importa sin son 500, 10.000 o 100 mil. Es como que estoy contenta, igual, no es que quisiera vender más. Para mi ya tener el disco es como tener un chiche… Entonces, por ahí algunos se preguntan por qué no le doy más fuerza a mi carrera, y es porque es así, yo no puedo estar estresada, no me interesaría. Ya estuve en las Viudas que fue una vorágine, no podía estar en la calle… Pero para mí el éxito es una anécdota. Lo que más me gusta es todo el proceso, elegir la tapita, grabar… y si se vende está buenísimo. Aunque no me gusta estar yendo a lugares para ver si conozco a alguien: los conozco a todos. Para mí ya está. Es como una forma de vida, hacer los discos, las canciones, grabar, juntarme con Kabusacki, los músicos. Bueno, ahora salir a tocar en vivo.

¿Te sentís parte de un movimiento de artistas latinoamericanos?

No, yo me siento argentina y no me gusta la música latina. No tengo problemas, de cerca, con Estados Unidos, más allá de mis problemas conceptuales. Pero no estoy en tensión con ellos por una cosa puntual. Y lo que sucede con la música de México, por ejemplo, los que están cerca y sufren constantemente la discriminación, es que obviamente hacen música en base a lo que viven. Y en esa música muestran los problemas todo el tiempo. Pero yo no, la verdad es que no me siento latina, me siento mucho más europea por el concepto artístico que tengo, no me gusta mezclar la música y convertirla en un panfleto. Aunque cuando voy de gira me encanta ir a escuchar músicos de salsa, el concepto que encierra todo lo latino no me gusta.

Pero más allá de “lo latino”, hay músicos latinoamericanos que hacen, tal vez como vos, otro tipo de música. Javiera Parra, por ejemplo.

Ah, sí, sí, Javiera Parra me encanta. La vi cuando fuimos a Viña, por televisión, un montón de videos. Me parece super creativa, creo que está haciendo el mismo tipo de trabajo que hago yo acá, quizás ella tiene un poquito más de apoyo. Y lo que me pareció en Chile es que hay mucho apoyo a las mujeres. Ponían un video atrás de otro de chicas que cantan, increíble. Ahora que lo pienso, por ahí era un programa especial -risas-. Ahora estoy viendo la forma de distribuir en Chile, estoy en eso.

¿Y vas a salir a tocar?

Sí, esto por ahí va a tener algunas mutaciones porque tengo varias opciones de bandas. Como son lugares chicos, si te clavás con que tenés que tener batería, dos guitarras y etc. no podés tocar en ningún lado, o podés pero terminás perdiendo plata, no sé, no hay muchos espacios para tocar donde te paguen. Pero tengo distintas formaciones, aunque no vamos a hacer exactamente las versiones éstas, porque son muy de remix. Un poco lo que veníamos haciendo, más temas nuevos que ya voy a estrenar…

unavuelta.com

María Gabriela Epumer: La señorita corazón de Charly García

Posteado en Entrevistas, María Gabriela Epumer, Notas sobre Mayo 14, 2008 por nautrus

Ella no es simplemente una guitarrista, sino una de las más importantes mujeres dentro del rock argentino. Su ternura y timidez chocan con la tremenda perseverancia que le da ser la tataranieta de un cacique Ranquel. Este es el encuentro con María, la hermosa cómplice de Charly.

Por: Julio César Rodríguez

Casi a las dos de la madrugada el caos reinaba tras el escenario del Estadio Nacional. Era definitivo: Charly García no tocaba. Un centenar de fans rodeaban las puertas del túnel donde estaba el músico argentino. De pronto, en medio del piño de gente, apareció una silueta chiquita con una guitarra en la espalda. Zigzagueando entre los enardecidos admiradores cruzaba inadvertida María Gabriela Epumer, la increíble guitarrista de la banda de García.

Sabía que no solo es una de las más importantes mujeres del rock argentino, sino que además es la tataranieta de un Cacique Ranquel, ex pareja de un político argentino, cómplice musical de Charly y dueña de unas manos que le sacan besos a la guitarra. Traté de acercarme, pero el tumulto me impidió llegar antes de que se metiera al camarín. A pesar del traspié, no todo estaba perdido: Mañana temprano intentaría ubicarla en el hotel.

-Hola, sabes que soy periodista y me gustaría hablar contigo para hacer una nota- dije por teléfono desde el diario.

-Mira, pero yo no voy a hablar de lo que pasó con Charly– me dijo de inmediato con voz de sueño.

-No, es para hablar de ti, de tus discos, de tu vida. ¿Estabas durmiendo? – digo, porque se hace un silencio.

-Estoy un poco dormida, pero ya desperté. Bueno, vente como a la una y charlamos.

A los nueve años María empezó a sacarle sonido a la guitarra. Tres años después hacía punteos y jugueteaba con una Gibson blanca que era de David Lebón. En las tardes se juntaba con Pedro Aznar y su hermano Lito Epumer, a recrear canciones de Stevie Wonder (de las antiguas, las buenas). A los 15 años hizo su primera grabación en un estudio, acompañando el debut solista de María Rosa Yorio, la ex esposa de Charly García, como dejando en claro que la vida es circular.

La entrevista es a la una y con el fotógrafo salimos diez minutos antes. Al taxista le pedimos que se vaya rápido y escucha nuestra conversación. Pregunta si vamos a ver a Charly García y reflexiona: “Oiga, ese gallo hace lo que quiere, se cree bin Laden”. Lo dejamos hablar lo que sea porque a la una en punto, con taco y todo, nos deja fuera del Hotel Pablo Neruda. Bingo, mientras entramos, la veo bajando por las escaleras como buscándonos. Unas señas y ya estamos sentados en un rinconcito para conversar.

-¿Cómo estas?, muy cansada.

-Sí. Imagínate que ayer nos levantamos antes de las seis de la mañana para venir a Chile a tocar y luego no pasa nada. Qué pena - dice con desconsuelo.

-¿Y qué pasó?

-Aún no sé bien lo que pasó.

-Deberías venir a tocar con tu grupo, a mostrar tu música. Acá no se han vendido tus discos- me refiero a “Señorita corazón” y “Perfume”, sus placas como solista.

-Lo que pasa es que mis discos son independientes y cuesta salir del país así. Lo bueno es que llegaron a España y allí estuve en una gira con Julieta Venegas y Aterciopelados.

-¿Por qué independiente?

-Porque tuve una mala experiencia con un sello. Te dicen: métele un estribillito aquí y allá, esta canción está muy triste y qué, yo estoy lejos del “Ricky Marketing”. ¡Cómo me van a decir cómo hacer mis canciones!.

María Gabriela es tímida. Anda con unos bototos negros y unos jeans desteñidos. Usa una polera escotada entre anaranjada y verde y su pelo negro, negro, negro, es coqueto dejando caer dos mechas sobre su rostro. Mientras conversa juega con los pies y las manos, le cuesta mirar a la cara cuando habla de ella; si lo hace de otra cosa se compenetra más, pareciera que le diera un poco de pudor relatar todo lo que ha conseguido o lo bien que le va con la música. Cuando más se suelta es al relatar que es descendiente directa de un Cacique y está orgullosa de que así sea. “Mi apellido Epumer es indígena y significa Dos Zorros. Es un gran honor para mí. Imagínate, llevo esa sangre y eso me gusta mucho”, dice mientras con el dedo señala las venas de su brazo opuesto.

De hecho, siempre participa en tocatas de ayuda para la población originaria y hace algún tiempo estuvo cuando se restituyeron los restos del hermano de su tatarabuelo, Mariano Rosas. “Nuestro bisabuelo, que quedó viviendo en Buenos Aires, era hijo de Epumer, el hermano de Mariano, que lo sucedió a su muerte”, me dice muy interesada. “Sabes, ellos viven en La Patagonia y están muy mal, pero muy mal. No tienen herramientas para salir adelante. Además, no hay una preocupación verdadera de las autoridades por ayudarlos. Los más jóvenes están emigrando a las ciudades más grandes para tener alguna expectativa”, cuenta con ansiedad.

El factor Charly GarcIa

María tocaba con un grupo llamado “Chicas”, que “permitía lucirse más. Hacíamos unos solos y marcábamos más presencia con el instrumento. Un día tocamos en Vélez y Charly nos vio. Después vino a los camarines a felicitar y contó que no tenía guitarrista y salía en gira. Mira, yo que soy introvertida, no sé de donde saqué personalidad y le dije ‘y llévame a mí’. Quedamos en nada y después me llamó. De ese momento que nunca más nos hemos separado”.

María no sólo toca en la banda de García, sino que también ha grabado con él todos los discos desde el magnífico la Hija de la Lágrima. Su llegada se nota desde el primer segundo de esa placa, cuando su guitarra estremece en “Víctima de soledad”.

-¿Por qué nunca la tocan en vivo?- le digo porque estábamos hablando de esa canción.

-No sé, es preciosa. Es que Charly tiene tantas canciones buenas.

-Dicen que tu eres como su soporte en las actuaciones en vivo, ¿es verdad?.

-No, para nada. Él sostiene su concierto en todo momento, nosotros nos apoyamos en él. Lo que pasa es que yo lo sigo y ya ni lo miro, porque hemos logrado entendernos muy bien es estos años.

-Y no te angustia la personalidad de Charly. Tú eres como prolija, introvertida.

-No, para nada. Yo lo acepto, lo quiero y lo reconozco como un genio. Es su forma de ser y cada uno tiene sus estilos. En el momento de subir a hacer música, él es lo más.

-Y te ayuda en tu carrera paralela, ¿por qué Charly es bien celoso?- le digo riéndome.

-Bueno, él es un poco celoso como artista, pero a mí siempre me ha apoyado mucho. Incluso grabó conmigo en Perfume y en vivo tocamos ese tema y No Te animas a despegar. De hecho, lo íbamos a tocar en el Estadio Nacional- dice tocándose con la palma de la mano la cabeza.

A María le encanta actuar con Charly. Le digo que acá se dice que hace tiempo que él no anda bien, no anda lúcido. Me dice de inmediato que la gente sólo recuerda lo malo, que han hecho discos increíbles y que la semana pasada llenaron el Coliseo en un concierto espectacular que deben repetir este sábado (ayer). En eso estoy de acuerdo. Estoy seguro que “La hija de la Lágrima” y “Say no More” en un tiempo más serán discos de culto, y ella se siente muy bien de haber participado en esos proyectos.

“Con Charly es un orgullo tocar y acompañarlo. Imagínate, salir en gira con él como Sui Generis, tocando esas canciones que cantábamos en el colegio. Además, grabar en ese disco nuevo que hicieron y que me encanta, es una experiencia inolvidable”, dice muy segura.

Todo es un solo… de guitarra

“María Gabriela Epumer está sentada en un plano inclinado del Velódromo. Tiene la cara pintada de plateado, una polvera que hace de computadora, lleva puesto un traje de extraterrestre, que es más ridículo que espacial. Le indico que coloque la polvera/computadora más cerca de su cara, al mismo tiempo que le hablo al camarógrafo y atiendo el celular, a la vez que me enojo con alguien del equipo porque el próximo actor (¿actor?) no está vestido. En medio de ese caos en que todo el mundo habla (si bien nadie grita), María Gabriela, sentadita en su posición, a punto de tener un calambre en la mano, dice: ‘Yo quería tocar la guitarra’ ”, relató Albertina Carri, la directora de la película No quiero volver a casa, en un artículo. Y claro, María siempre quiere tocar la guitarra.

Hay cosas que se llevan en la sangre y ella lo sabe bien. Desde chica “aprendí imitando a Lito, mi hermano, que es muy bueno, pero más de jazz”. Su abuelo, Juan Epumer, era el gran guitarrista de “la voz sentimental de Buenos Aires”, el tanguero Agustín Magaldi. Debe ser por esta veta que su madre la mandó a estudiar con el maestro de música clásica Jorge Chiricas y ya a los 18 años había formado “Rouge”, la primera banda femenina argentina, junto a Claudia Sinessi. Luego nacería el grupo Las Viudas e Hijas de Roque Enroll.

“Era un muy buen grupo. Todos nos subestimaban, pero eran ritmos difíciles de tocar. Nos divertíamos, ganábamos plata y poníamos nerviosos a algunos músicos que, por prejuiciosos, nos mandaban a lavar los platos”, dice. En ese tiempo temas como “Bikini de Lunares Amarillo”, “Lollipop” y “Hawaian”, llegaron a vender 200 mil copias.

En el 95 tocó con Robert Fripp –cerebro de King Crimson- y encabezó el proyecto Montecarlo Jazz Ensamble. Allí, más de cincuenta músicos argentinos de diferentes estilos grabaron dos volúmenes de un álbum con el mismo nombre a total beneficio de la Comunidad Aborigen Argentina. Pero eso es el pasado. María ahora está feliz. En 20 días más tendrá en sus manos un Maxi de dos canciones, como un adelanto del disco que sacará el próximo año.

Esto parece que la retrata de cuerpo entero. Se pone risueña y tierna, gesticula más y habla más rápido. Me deja en claro que este no es un proyecto comercial y que quedó como a ella le gusta. Que hará 2000 copias y que las canciones son con una guitarra acústica, pero en el todo es también un sonido electrónico.

Se ríe, no me quiere adelantar nada. Le saco que las canciones se llaman “despacio” y “día de amor”. Esto es lo que a ella le gusta: grabar, cantar y “para eso yo me lo pago. Trabajo en forma independiente”.

-Ahora dejé el disco en la imprenta y ya está a mediados de mes- dice alegre -Acá no va a llegar, seguro– le digo porque no tiene sello.

-Bueno, pero yo te lo envío. Dale, apúntame la dirección y estamos listos– dice mientras me anota sus correos y un celular de inmediato.

-Y las canciones son románticas. Digo por los nombres.

-Sí, son románticos– dice riéndose.

-¿Estas enamorada?

-Yo siempre estoy enamorada. O no salen canciones.

-¿Todavía eres pareja del político, cómo se llama… Lopérfido?

-No, ya no, ¿de dónde sacaste eso?.

-Lo leí hace un par de años cuando estaba en Argentina, en una Página 12, estabas de moda- le comento.

-Sí, hace un par de años. Se acabó hace rato, estás atrasado en el chisme. Fue una bonita experiencia de todas formas, pero éramos de mundos muy distintos…

Se ha hecho tarde. Se ríe mucho porque sabe que ahora vienen las fotos. Me dice como al oído “¿Y será necesario tanta foto?”. Luego dobla el papelito del intercambio de direcciones y se arregla el pelo. Camina decidida a hacerle frente a la cámara. Después del carnaval de flashes y clicks, vuelve a despedirse. Mientras sube la escalera del hotel recuerdo claramente la imagen del Unplugged de MTV de Charly García, cuando en “Cerca de la revolución” dice orgulloso, para millones de espectadores, antes de dar paso a un magistral solo de guitarra: “María”.

Domingo 4 de Noviembre de 2001

PrimeraLinea.cl

Nuevamente gracias a Paula y a su Fotolog ♬.ⓜⓐria gabriela eⓟⓤmer .♬

“Perder a María Gabriela me desgarró el corazón”: Charly García

Posteado en María Gabriela Epumer, Notas sobre Mayo 13, 2008 por nautrus

Después de la sorpresiva muerte de su guitarrista y gran amiga María Gabriela Epumer, Charly García volvió a dar un recital y le rindió un sentido homenaje a puro rock. En una charla con GENTE confiesa que no puede aceptar que ella ya no esté a su lado, y que éste es uno de los golpes más duros que recibió en la vida.

Estoy hecho m…”. Charly tiene bronca acumulada. Después de la muerte de María Gabriela Epumer, su gran amiga y guitarrista de su banda, hasta le cuesta sonreír. “¿Sabés, man? Hay personas que no se tendrían que ir de este mundo. Mirá, si algo tengo claro, es que por más que putee y recontraputee no la voy a volver a tener conmigo destrozando la viola como ella sabía hacerlo. Dicen que la vida es así. Yo digo, puaj, no me gusta, me da asco. No me banco que ya no esté”.

-¿Cómo fue el reencuentro con su público después de semejante tragedia?

-Raro. Te juro que me pasó algo reloco. Observaba el rinconcito que ella ocupaba sobre el escenario y sentía un flash, era como que no podía ver, me quedaba ciego por momentos, recolgado, te diría. Sentía una emoción tremenda.

Hace una pausa, bebe un trago de menta, su bebida preferida, y pide un minuto antes de continuar con la charla. Cuesta definir a un Charly emocionado. El viernes por la noche, cuando se reencontró con sus fans en el Teatro Sur de Temperley, mostró algo del dolor que lo acaba de golpear muy duro. Cuando trepó al escenario, lucía una remera blanca pintada por sus propias manos. Allí podía verse la inscripción A-1 -como él llamaba a María Gabriela- y un corazón pintado de rojo con un gran agujero en el centro. Charly sólo estiró los brazos y pidió: “Un aplauso para María, que se murió”. Luego, antes de arrancar la primera ovación de una sala repleta de público que deliraba, arrojó un vaso contra el piso, y arremetió: “Es de pura bronca, ustedes saben por qué”, dijo con una mueca de fastidio. Y volvió a mirar hacia el sitio que debía ocupar Epumer, o Chipi, como él también la llamaba. Tanto respeto siente Charly por ella, que no permitió que nadie cubriera su lugar en el show.

-¿Esa fue la manera que eligió para rendirle homenaje?

-Todavía no lo tengo claro. Desde que murió sentí que debía homenajearla. Eramos muy amigos, un sentimiento muy fuerte. Porque los parientes te vienen sin que vos lo puedas elegir. En cambio, los amigos no. Y ella era una incondicional, alguien de consulta permanente cuando mis sentimientos estaban en juego.

-¿Qué sintió en su vuelta ante el gran público después de la sorpresiva muerte de María Gabriela?

-No dije mucho esa noche porque, como te dije, estaba golpeado. Sólo expresé bronca porque sentía que ella tenía que estar ahí conmigo. Pedí un aplauso y le di para adelante. No dije ninguna bol… de tipo filosófico porque me parece que es eso, una bol… Tampoco quiero repetir aquello de “ella nos está acompañando desde el cielo”. Porque no lo creo. Te digo que todavía no puedo entender que una gran amiga como ella ya no esté.

El músico la recuerda emocionado: “Siento que mi canción Los dinosaurios era para María Gabriela: “La persona que amas no puede desaparecer”, me cansé de repetir en mis canciones. Y ahora me doy cuenta de que no es así”.

Miguel Braillard / GenteOnline

Gracias a Paula y a su Fotolog ♬.ⓜⓐria gabriela eⓟⓤmer .♬

Convocatoria

Posteado en Homenaje, María Gabriela Epumer sobre Mayo 12, 2008 por nautrus

Estamos a un mes y días de llegar a los cinco años de su ausencia, y sé que muchos quisieran expresar con palabras lo que sienten por aquel ser tan especial, María Gabriela Epumer, se nota en los comentarios que han dejado aqui y también en los que estan dispersos por toda la red, como en YouTube por ejemplo…

Por eso los invito a que expresen sus pensamientos sobre Mapu y me los envien a nautrus@gmail.com para postearlos el proximo 30 de junio, como una forma especial de recordar a nuestro ángel que nos sigue iluminando con su música.

He insisto: María Gabriela Epumer más que ser recordada, merece ser conocida por quienes aún no la han descubierto.

Imágen de un Fotolog

Posteado en Homenaje, María Gabriela Epumer sobre Mayo 11, 2008 por nautrus

Al pie de la imágen se lee lo siguiente:

Esto es un mínimo tributo a ella, Maria Gabriela Epumer… Para mi una de las mejores guitarristas que ha tenido Argentina, y sin duda una de las voces mas dulces…

Tengo mucho que agradecerle a ella…

Un besiTo
MeMi*

Esta era la primera de 22 fotos que partian del 23 de Marzo del 2005 hasta el 7 noviembre del 2006 en este Fotolog de nombre Señorita Corazón y que pertenecia a quien firma como Memi, registrada en Fotolog como  mapu_epumer.

♥ SeÑoriTa coraZón ♥

Un muy hermoso homenaje a María Gabriela Epumer y a la vez terriblemente triste… pero nos queda su música , su voz, sus canciones.

El Unplugged con Charly

Posteado en María Gabriela Epumer, Videos sobre Mayo 10, 2008 por nautrus

Fanky

Otro video del Hello! MTV Unplugged, el album numero 15 de Charly Garcia grabado en vivo para MTV en Miami en el año 1995.

Y correspondiente a esos días hay un comentario por ahi que se le atribuye a Roberto Pettinato (conocido humorista, periodista, conductor de radio y televisión de Argentina, además de integrarse como saxofonista en la tercera formación del grupo Sumo del año 1982 hasta la disolución de la banda, en enero de 1988, luego de la muerte de Luca Prodan) sobre María Gabriela citado en la revista La Mano:

“Un día en Miami mi única intención era estar al lado de María Gabriela Epumer. Porque, como tantos otros, viví enamorado de ella.

Caminamos por la ciudad y yo iba haciendo chistes que María Gabriela me respondía con una mirada esquiva. Mi amor por ella iba creciendo cuadra tras cuadra. Quería ir a un bar a escuchar un grupo.

Si bien yo odio hacer eso, accedí con tal de estar cerca suyo. Claro, cerca suyo pero no de Charly. Aparecía Charly y a María se le iluminaba la cara como si estuviese frente a su padre, novio eterno, esposo o Stravinsky.

Vos. Desaparecías. La musica desaparecía y el bar también. Incluso el unplugged de MTV, que era la razón de tan chiflada convocatoria”.

El Regreso (Entrevistas en la Pagina de Las Viudas Ultima Parte)

Posteado en Entrevistas, Notas, Viuda e Hijas de Roque Enroll sobre Mayo 9, 2008 por nautrus

Después de una serie de recitales, Viuda e Hijas tiene un nuevo disco que reedita sus éxitos. A diez años de su aparición, las chicas están por la vuelta.

“Hace diez años, quienes nos dieron cabida fueron todos aquellos que estaban hartos de los pulóveres de vicuña y querían un poco de diversión.  La consigna era: Tiren las ojotas de cuero y cómprense un disco de las Viudas”

Hablan de siliconas, se retocan el maquillaje, corrigen detalles imperceptibles de su atuendo producido y cuidado hasta en las mínimas extravagancias. Son cuatro chicas Almodóvar atropellándose para hablar y correteando de una punta a otra del departamento, en el Abasto: Viuda & Hijas de Roque Enroll está de regreso, como si estos últimos años no hubieran transcurrido. A mediados de la década del ochenta, la banda compartía el fervor del público adolescente con Los Twist, el grupo que lideraba Pipo Cippolatti. Ellas, por su parte (Mavy Díaz - hija de Hugo Díaz- en voz, María Gabriela Epumer en guitarra, Claudia Ruffinatti en teclados y Claudia Sinesi, en bajo), ensayaban un revival de la música y la estética de los años sesenta y tuvieron más éxito del que esperaban.

A los quinceañeros que bailaban sus covers de canciones como “Bikini a Lunares Amarillo Diminuto Justo Justo” o “Lollipop”, pronto se sumaron fans que apenas habían abandonado los pañales. “Siempre tuvimos un público variado y nunca nos propusimos hacer canciones para niños - explica Ruffinatti-. Pero durante un verano en que estábamos de gira por la costa, nos dimos cuenta de que los más chicos nos seguían. A medida que ibamos llegando al teatro en el que teníamos que cantar veíamos una cola larguisima de chiquitos. Pensamos que antes de nosotras había algún espectáculo infantil, pero no: estaban allí para ver a Viuda e Hijas. Era increíble, durante el show, ver las manitos de los nenes sobre el escenario.”

Llegaron a grabar tres discos discos, desbordaron el Luna Park y en 1986 emprendieron, cada una por su cuenta, su propio camino. Estaban en un buen momento de su carrera y la separación se debió más a circunstancias externas (entre ellas, el quiebre de la compañía discográfica) que al deseo de las chicas.
Ahora - y como dice Claudia Sinesi - Viuda e Hijas vuelven a estar “juntas definitivamente”. Todo comenzó el año último, con una presentación en vivo por televisión seguida de un recital cuya repercusión superó ampliamente las expectativas de la banda.

Ahora, después de una serie de actuaciones en el Roxy y un nuevo disco grabado en vivo que recopila grandes éxitos, las chicas estan otra vez en la ruta.

Para eso, hubo que convocar a Mavy, radicada en las islas Canarias desde hace algunos años; distraer de sus tareas como docente de música a Claudia Ruffinatti, que ya va por el séptimo mes de embarazo; interrumpir las clases de violoncello que toma María Gabriela Epumer, y separar de Ulises Butron y su banda, aunque sea por un ratito, a Claudia Sinesi.

“En esta nueva etapa vamos a organizarnos mejor -anticipa Sinesi-. Queremos hacer las cosas bien y sin desprolijidades. Esto no quiere decir que nuestra actividad sea contínua, porque va a tomar un tiempo poner todo en orden”.

“Creo que hace diez años -interviene Mavy-, quienes nos dieron cabida fueron todos aquellos que estaban hartos de los pullóveres de vicuña y querían un poco de diversión.

La consigna, de algún modo, era: Tiren las ojotas de cuero a la basura y comprense un disco de Viuda e Hijas. Y nuestras letras salían de la vida misma. “Me dijeron que te diga”, por ejemplo, fue el resultado de algo que nos paso de verdad. Íbamos a tocar en Montevideo, el alíscafo estaba por partir. María Gabriela había estado comiéndose a besos con su novio en la despedida y, cuando estábamos yéndonos en el barco, se arrima una chica que, con la peor onda, le dice a Gabriela: Me dijeron que te diga que tu novio esta con otra. Por supuesto era mentira, el pibe ni siquiera estaba ahí. Pero Gabriela se puso a llorar todo el viaje y allí nació la canción. La letra cuenta toda la conversación que tuvimos con ella.”

Durante aquellos años las chicas no solo compartían su vocación por el pop, sino también una amistad muy estrecha. “Nos comprabamos todas la misma ropa interior -confiesa Mavy-, salíamos juntas a todas partes y, cuando íbamos a la playa, llevabamos el mismo bikini y los pelos pintados de verde. Es la clase de cosas que una hace con sus hermanas. Yo nunca tuve, así que para mi ellas eran mis hermanitas.”

- Cuando comenzaron, querían imitar la estética de los años sesenta. En esta nueva etapa, una década después, ¿qué quieren?
-¡Tener dieciocho años!

Verónica Chiaravalli
La Nación

Pagina de las Viudas 

Revista “Pelo” de Febrero de 1986

Posteado en Entrevistas, Viuda e Hijas de Roque Enroll sobre Mayo 8, 2008 por nautrus

“DESNUDAS PARA UN PAÍS DE COMPADRITOS”

Que una propuesta como la de Viuda e Hijas de Roque Enroll haya sido tan bien recibida por el público masivo como el éxito de su último disco, “Ciudad Catrúnica”, significa algo muy especial para la Argentina. Porque, ante todo el reconocimiento al desprejuicio que impone el humor a la solemnidad, y la simpleza del pop a un pretendido compromiso, representa un gran cambio.

Si un par de años atrás, alguien hubiera asegurado que el grupo más vendido sería uno integrado por cuatro mujeres desfachatadas con una propuesta pop, liviana, cargada de humor y enfocada desde una óptica femenina, habría sido difícil creerle. ¿Nosotros?! ¿País descendiente de compadritos de esquina y napolitanos autoritarios?! ¿Transformar en hit a esas atrevidas que titulan su música como “porno-pop”?! Y sin embargo, con 40.000 discos vendidos y una exitosa gira por la costa atlántica (en una temporada un tanto lánguida), el verano ´86 pertenece a las Viuda e Hijas de Roque Enroll. Un verdadero síntoma argentino: infringiendo un golpe mortal a la tradición machista rioplatense, el público (en general chicos y adolescentes muy jóvenes) las adora. Y hasta les perdona que su caballito de batalla no haya sido un virtuosismo reconcentrado, ni una idea de vanguardia seria y de cejas juntas, ni un cuestionamiento social crítico y abierto, ni ninguna de esas actitudes “profundas” detrás de las cuales las mujeres se sienten obligadas a escudarse para salir a hacher lo suyo. No. Las chicas quieren divertirse (¿Que tal, Cindy, Como andan las cosas por allá arriba?!). Quieren que los chicos se bajen el pantalon. Y al público le encanta.

DIVERSION ANTE TODO

¿Se esperaban estos resultados?

María Gabriela Epumer: Sí y no.
Claudia Ruffinatti: El disco fue hecho con ese objetivo, lo hicimos con mucha fuerza. Si dependía de nosotras, de nuestras ganas, de lo que sentíamos cuando grababamos los temas, bueno, esta bien que sea así.
M.G.E: Además, lo que pasa es que se consolidó el grupo. El primer disco fue muy apurado, había otros arregladores, nosotras nos conocíamos poco… Ahora hay otra maduración.

Se deben divertir, ustedes …

Todas: Sí!
M.G.E: El objetivo es, ante todo, divertirnos nosotras. Después divertir a la gente.

¿Y cómo es el proceso de trabajo, cómo componen?

C.R: En general, lo hacemos entre todas. Pero depende. El tema “Crónica”, por ejemplo, lo compuso Claudita en un viaje en colectivo de Belgrano hasta la casa. Las letras en general, son grupales. Pero a veces hay alguna que escribe algo y lo trae.
M.G.E: Mavy es la que más escribe.
Mavy Díaz: Ellas son más “musiqueras”

UN AMOR TOTAL

¿Cómo fue esta gira por las playas?

C.R.: Fue muy shoqueante. La respuesta de la gente … Porque vos sabés el país en el que vivimos y te imaginarás las presiones que tenemos, todas las vallas que constantemente hay que saltar. Nos dicen: “Ah! Está todo bien, son divinas, matan!” Pero siempre algún despojo machista queda. Mucha gente no nos tenía fe en los teatros que es distinto que tocar en una discoteca, la gente paga exclusivamente para escucharte a vos.
M.G.E.: Íbamos al muere … Como la temporada venía siendo bastante mala …
Claudia Sinesi: Casi no tuvimos publicidad porque la gira estuvo a punto de suspenderse.
C.R.: Pero ante la sorpresa de todo el mundo llenamos el teatro. La gente cantaba todos los temas, los padres que llevaban a los chicos bailaban con ellos en los pasillos … En varias oportunidades me saltaban las lágrimas y hacía fuerza para no llorar, para que no se me corra el maquillaje.

¿Y nada de una onda despectiva, o machista?

Todas: Nada!!
M.D.: Era un amor total, un romance con el público.

¿Y cómo se lo toman, cómo se maneja esa cuota de amor masivo?

M.D.: En realidad, no se maneja nada. Te morís de emoción.

¿Y qué les parece que están provocando ustedes, como fenómeno? Cuatro chicas, divirtiéndose…

M.D.: Y … Al principio fue medio duro. Tuvimos que romper el hielo: “Ay, cómo se ponen esa ropa!

¿Por qué se pintan así?! ¿Por qué tanto maquillaje?! ¿Hace falta tanto maquillaje?!

C.R.: “Los músicos no se pintan!”
M.D.: En ese momento, si los músicos hubieran podido tocar de espalda, mejor.

CON UN CAÑO

Y ese hielo que tuvieron que romper, ¿Quién lo craba? ¿Los productores, por ejemplo?

M.D.: ¡No! Ellos no tenían ningún drama con el look. Nos apoyaron en todo.
C.S.: Con ellos el look era lo de menos. Más bien dudaban de nosotras en lo musical. Nos mandaron a tocar el primer show a Capitán Sarmiento porque tenían miedo de que hagamos un bochorno.
C.R.: El segundo show lo hicimos en la Esquina del Sol y metimos 500 personas. No lo podían creer!
M.D.: Al principio nos daban con un caño: por facilistas, por frívolas, por divertidas, libertinas, mujeres. Nosotras sabíamos a qué nos exponíamos y estábamos preparadas. Pero el público en seguida cazó la onda.
C.R.: Los chicos sienten admiración porque somos mujeres y estamos ahí arriba tocando o cantado. Las pibas cantan con los mismos gestos de Mavy, nos copian la ropa, el peinado, vienen después del show a contarnos que quieren empezar a tocar guitarra, bajo. Eso es muy fuerte!
M.D.: Además la propuesta se fue afianzando, hay más uniformidad … Es muy difícil que un grupo dure, que no aparezcan egoísmos … el narcisismo del artista.

POP GROSO

Y musicalmente, ¿en qué andan? Porque viraron de un rescate de la onda sesenta en el primer disco, a algo más pop en el segundo…

M.G.E.: Pronto tenemos que entrar en el estudio de grabación. Estamos componiendo unas bases de esas que te gustan tocar, escuchar, bailar. Más duras, más pesadas.
M.D.: No heavy metal, eh?!
C.R.: Pop groso, groso pop.
M.D.: Sin perder la onda del grupo.

¿No más porno pop?

M.D.: Eso fue una coincidencia, no fue premeditado. Todos los temas nos salían así.C.R.: Terminábamos un tema y decíamos “¿Otra vez?! No puede ser!”

O sea que no fue nada deliberado, simplemente ondas románticas flotando en el ambiente…

M.D.: Pero es bueno y difícil que alguien hable, se burle, de todos los prejuicios sexuales que hay … En este país el sexo sigue siendo tabú. Nos gustó poder encarar un disco así. Un poco apunta a tener cada vez menos trabas para vivir.

¿Qué otros proyectos tienen?

M.G.E.: Tenemos varias películas para este año … Pronto vamos a empezar a filmar una película que dirige Eduardo Clacagno, con Betiana Blum, Pepe Soriano, Ulises Dumont. Se llama “Te amo”. Otro de los proyectos es que vamos a interpretar uno de los temas de la película “Pinocho” que va a hacer Hugo Midón. Y, después, para mayo o junio, tenemos pensado hacer una comedia musical en un teatro, destinada a chicos y adolescentes…
M.D.: Pero, claro, volándoles la cabeza. Como nuestro público es de seis años en adelante, queremos hacer una obra para ellos, pero con una propuesta piola, de vanguardia.
C.R.: Y si la obra funciona bien, tal vez para fin de año se pueda hacer una película … Hay algo que es importante para nosotras en el argumento de la película de Calcagno. Se trata de una adolescente que está embarazada, y no tiene novio, ni nada. Todos están en su contra, entonces ella se refugia en su tío, que tiene un boliche tanguero, pero de última. Entonces la chica empieza a modificar la mentalidad del tío, quiere que las cosas le vayan mejor, innovar y renovar el negocio del tío. ¿Y a quiénes contrata para que toquen allí? A Viuda e Hijas. Eso nos hizo meditar que si ellos pensaron en nosotras para cubrir ese papel, quiere decir que consideran que nosotras somos un cambio.

Nora Fisch.

Pagina de las Viudas 

Revista “Toco & Canto” de abril de 1986

Posteado en Entrevistas, Notas, Viuda e Hijas de Roque Enroll sobre Mayo 7, 2008 por nautrus

“NO TENEMOS ZONAS OSCURAS”

Hoy Viuda e Hijas de Roque Enroll es un fenómeno social. No sólo son aceptadas por los adolescentes sino también por los adultos y, principalmente, por los niños. ¿Esto se dio premeditadamente o por casualidad, naturalmente?

Claudia Ruffinatti: No, no creas que cuando compusimos por primera vez juntas, nuestro objetivo era llegar a las guarderías y a los jardines de infantes. Fue algo natural. Nosotras apuntábamos a un público joven, pero no tanto. Así que lo que se produjo después fue muy sorpresivo.

¿Tanto como que los padres de esos chicos canten y bailen con ellos durante sus recitales?

Mavy Díaz: Ah, no te podés imaginar. Se conocen todas las letras. Es una situación loquísima, padres e hijos cantando juntos “Lollipop”. Lo que sucede es que nosotras unimos generaciones.

¿Y qué sucede específicamente con las chicas?

María Gabriela Epumer: Es increíble. Se compran los instrumentos y quieren que les enseñemos a tocarlos. Se reidentifican con las letras y nuestra forma de cantar. Esto creo que se debe a que nosotras nos referimos a su cotidianeidad. Es que somos como ellas, salvo que nos ubicamos arriba de un escenario.

¿Y quiénes las rechazan? Porque me imagino que ustedes habrán tenido que luchar contra muchas resistencias, ¿no?

Claudia Sinesi: Mirá, actualmente nos estamos llevando sorpresas hasta dónde llegan nuestras cosas. Incluso los intelectuales ahora nos aceptan. Hoy por hoy nos consume tanto la gente de vanguardia como la gente que ve “Sábados de la bondad”. Es realmente un fenómeno muy raro. Llegamos a distintos niveles de público. Y cada uno nos entiende como puede.

Es que tienen una propuesta bastante clara pero a la vez ambigua que les permite a los distintos públicos captar distintas cosas.

C.R.: Sí, nunca esbozamos algo muy directamente. Por lo tanto cada uno toma lo que quiere o lo que puede. Básicamente nosotras no tenemos rincones oscuros. No tenemos cosas demasiado enfrascadas, intelectuales o profundas. Somos muy básicas.

¿No fue un riego peligroso haber pasado del twist liviano que hacían en un principio al porno pop del segundo disco?

M.G.E.: Son distintas etapas y nada más. No pensamos en cambiar el ritmo porque nos convenía. Fue algo franco, espontáneo. Recién cuando terminamos “Ciudad Catrúnica” nos dimos cuenta de lo que habíamos hecho

¿Se asustaron?

C.R.: No, nos encantó. De habernos asustado lo hubiésemos cambiado. Creo que de haberlo modificado no hubiese pasado nada con nosotras. La gente sabe cuando le mentís.

¿Cómo avisoran la próxima etapa?¿Será similar a ésta o habrá cambios?

M.G.E.: Con más garra. Viene bastante pesadita. ¡Ojo!, no me refiero al heavy metal, sino a algo más groso. Pero siempre con las características que nos definen. Fijate que , aunque existen diferencias entre el primero y el segundo disco, la esencia del grupo sigue siendo la misma. Vamos a explorar una característica musical que hasta ahora no nos había surgido. Ahora necesitamos más piso, más base.

¿Seguirán profundizando la temática femenina o se internarán en otras áreas?

M.D.: Creo que seguiremos en lo mismo. Es que ya la temática femenina es absolutamente fascinante. Después de tantos años de cultura masculina, la gente se copa con la óptica femenina porque es algo nuevo y renovador.

Concretamente, ¿en qué las beneficia la aceptación general de la visión femenina?

C.S.: En que nos permite crear cosas sin plantearnos continuamente si va a gustar o no.

Y después del Luna Park, ¿qué pasará?

M.G.E.: Después del Luna Park tocaremos en Perú y en mayo empezamos a grabar el tercer disco que se llamará posiblemente “Solo nos quieren para eso”, para el cual cambiaremos nuestra imagen por una más sexy. En ese mismo mes se estrenerá el film “Te amo” en el cual intervenimos cantando “Lista de Casamiento” y “Hawaian Twist II”. Luego, haremos lo mismo del Luna Park pero en todo el interior. Y existe también la posibilidad de viajar a España y Francia para hacer varios shows. Y, aunque no es seguro, te vamos a dar…

¿Una primicia?

M.D.: Sí. Posiblemente hacia mitad de año hagamos una película a nuestro estilo, algo así como “Las aventuras de las Viudas”.

VIUDAS X VIUDAS

PARA CLAUDIA RUFFINATTI

Maria Gabriela Epumer: Parece mala, pero no lo es. A traves de una personalidad agresiva encubre una gran sensibilidad y mucha ternura. Es muy profesional y tiene muy claro todo lo que quiere. No por esto deja de ser una cocoliche. La quiero mucho.

Mavy Diaz: Es un fuego artificial continuo, super emprendedora y un ser muy rico. Tiene un gran talento y una fuerza increible. Me gusta mucho como canta. Es sumamente organizada y bastante mandona. Tiene la dificil tarea de ser mujer, madre y musico a la vez. La admiro.

Claudia Sinesi: Habla como un pollito, es muy tierna y sensible. Es retranqui, pero cuando se enoja tiemblan los muros. Es la mas romantica de todas y un gran musico. Es una cajita de sorpresas. La quiero muchisimo.

PARA MARIA GABRIELA EPUMER

Claudia Ruffinatti: La Raffi es una enloquecida; llega tarde a todos lados. Es la encargada de las relaciones publicas del grupo (con ella entramos gratis a todos los recitales). La quiero mucho a pesar de que es colorada, mujer, esplendida y no cena.

Claudia Sinesi: Es mi amiguita desde hace ocho o nueve años. Fue con ella con quien empece a tocar. Es romantica de nacimiento pero, a la vez, bastante chorlita. Compone unos temas romanticos que no te puedo explicar. Aparenta ser como agua de estanque, pero cuando se enoja es un “moplo” infernal.

Mavy Diaz: Es una joven con mucho talento, fuerza y sensibilidad. Es la señorita maestra del grupo; le encanta organizar y coordinar todo. Creo que somos amigas. La quiero mucho.

PARA CLAUDIA SINESI

Claudia Ruffinatti: Es muy pero muy fina. Le gusta todo lo caro: autos, ropa, perfumes y muchachos adinerados. Si la ves hablar podes pensar que mala que es. Pero ella en realidad es super sensible y llora por cualquier cosa. Y cuando la gente aplaude mucho se convierte en un fabuloso show.

Maria Gabriela Epumer: Ella es mi amiguita del alma y mi guitarrista fovorita. Es muy cocoliche; por eso puede parecerles a algunas personas un poco antipatica. pero nadie sabe que, en realidad, detras de esa apariencia se esconde una nenita mimosa a la que le gusta que la cuiden mucho. Creo que siempre vamos a estar juntas.

Mavy Diaz: Hace todo bien. Tiene todo bajo control. ¿Saben como compone? Es tipo Amadeus; tiene todo en la cabeza, hasta, inclusive, cada pequeño arreglo. Nos muestra cantando lo que creo, lo tocamos y ya suena. Es super apasionada, romantica, moderna y vive entregada a la afectividad. Tiene un caracter fuerte pero es muy sensible. Le gusta proteger y tambien que la protejan.

PARA MAVY DIAZ

Claudia Sinesi: Es el lobo que habita en el estomago del corderito. Es el fuego que duerme hasta que toma la ciudad. No tiene terminos medios: pasion o asco, ebullicion o muerte. Es muy romantica y sensible. Donde pone el dedo se abre un acuario. Es la que avanza con mas seguridad. La quiero muchisimo.

Maria Gabriela Epumer: Es un mar de cocolichismo. Es super resuelta y no tiene recovecos oscuros. Es un vecto absolutamente directo y un super musico. La admiro porque ese una niña muy trabajadora y disciplinada. Ademas nos complementamos muy bien porque a ella le encanta hablar por telefono y a mi no. Siempre esta dispuesta a atender o discar.

Claudia Ruffinatti: God Save The Queen! Es una Hi-Fi, un cultivo viviente del conde Chicoff. A su lado, uno pasa en pocos meses de mendigo a millonario, de kitch a high, de Rosa Olga a Maria de las Mercedes. pero es la mas vaga y desacoplada. Llega muy tarde a los ensayos aunque, por supuesto, siempre bajo justificaciones de altisimo nivel, una compra prolongada en Fucci, un partido de tenis o por culpa del mal tiempo. Una nunca sabe donde puede quedarsele encallado el yate.

DISCOGRAFÍA

“Viuda e Hijas de Roque Enroll” (1984)

Con este primer registro Viuda e Hijas de Roque Enroll se convirtió en un grupo de características bien distintivas. Ya sea porque era uno de los pocos integrados exclusivamente por mujeres que habían existido hasta el momento en el rock nacional o porque proponían un revival de la música y de la estética de los años ´60.

Desde la tapa, que mostraba a las integrantes del grupo vestidas a la usanza de la década anterior, hasta los últimos acordes del disco, bien twistero, todo en “Viuda e Hijas de Roque Enroll” destilaba originalidad, cambio. Es que Viudas ingresaba al mercado local con una propuesta distinta, alejada de la melancolía y muy cerca de la alegría. Fresca, vital y divertida.

Con arreglos muy sencillos, los temas de la banda giraban en torno a los prejuicios argentinos más comunes, vistos desde una óptica exclusivamente femenina y con un humor bastante corrosivo. “Hace Base” y “Estoy Tocando Fondo” son las dos canciones que mejor conjugan esas características, y “Bikini a Lunares Amarillos Diminuto Justo Justo”, el más gracioso, el que se erige preminentemente como el hit del álbum.

En un sentido general, el primer disco de las Viudas se presentó como el comienzo de una propuesta aún más vasta, donde el humor cumple una función importantísima y la temática femenina es su mayor singularidad.

“Ciudad Catrúnica” (1985)

En el segundo de sus discos Viuda e Hijas de Roque Enroll se encargaron de perfeccionar la propuesta que incipientemente habían empezado a despuntar en el primer intento discográfico.

Es así que su música se convirtió en esta ocasión en un juego mucho más depurado. Las cuatro integrantes se sueltan a parodiarse a sí mismas y a sus congéneres masculinos como nunca. Aunque resulta riesgoso, el equilibrio nunca deja de predominar en tales situaciones. Las Viudas bordean constantemente el peligro, pero esto les da siempre buenos resultados.

Por sobre todo es notable como se han esmerado para que el disco se convirtiera en un producto de calidad y no sólo de resonancia popular. Las voces fueron muy cuidadas, destacándose también los arreglos y las distintas apariciones solistas. La parte instrumental, incluso, ganó bastante, sonando el grupo en forma compacta y prolija. En términos generales, la producción de “Ciudad Catrúnica” es acertada.

En cuanto a la selección de los temas, que es muy variada, se destacan como los picos más altos “Lollipop”, “Plata, Plata” (versión monetaria del “Pata, pata” de Miriam Makeba) y “Necesito Mimitos”. Y, en cuanto a la composición, el mejor trabajo se encuentra en “Me Dijeron que te Diga”, de neto corte moderno.

Pagina de las Viudas 

Un Fenomeno que Vende sin Distinción de Edades

Posteado en Entrevistas, Viuda e Hijas de Roque Enroll sobre Mayo 6, 2008 por nautrus

“Nos copa que los chicos nos hayan elegido, son ellos los que quieren que cantemos cosas como ´vení, revolveme el estofado”.

21/03/86

Un prontuario musical diría: son María Gabriela Epumer, soltera, 22 años, guitarra; Claudia Sinesi, soltera, 24 años, bajo; María Victoria “Mavi” Díaz de Amerisse, casada (y con un hijo de 9 meses), 24 años, voz, y Claudia Ruffinatti, soltera, 25 años, teclados.

También podría decir que llevan vendidas casi cien mil placas de su segundo elepé “Ciudad Catrúnica” y que lo presentarán el 4 de abril en el Luna Park. Las Viudas, cuatro chicas que invadieron un espacio tradicionalmente vedado a las mujeres, todavía tendrían mucho que confesar.

- ¿Qué tal es esta cuestión de “ser mujeres”, chicas?

María Gabriela: Es bárbaro.
Mavi: Genial.
Claudia Ruffinatti: Nos encanta, es lo más lindo del mundo.

- ¿Profesionalmente también?

M.G: Bueno…es duro.
C.R: Mujeres profesionales hay muchas, pero de repente una puede estar indispuesta y tiene que estar espléndida arriba del escenario. Es difícil encontrar un punto de equilibrio en el cual uno tenga un sitio para descansar y laburar. No te digo que nosotras lo hayamos encontrado, pero por ser un grupo unido y que se respeta, todavía tenemos la posibilidad de tener una vida privada, cambiar un pañal o antender a un muchcho en el zaguán de la casa. No es fácil.

- ¿Y los maridos y los novios se la bancan?

M.G: Nunca tuvimos novio.
Mavi: Pero tenemos galanes.
C.R: Yo tuve un novio el año pasado.
M.G: Es difícil encontrar la compañía exacta, que se la banque. Tiene que ser una persona que vuele mucho y muy alto.
Mavi: Superman (risas).

- Debe ser difícil entonces conseguir novio para una Viuda.

M.G: Claro. Hay quienes creen que nosotras nos bajamos del escenario y está la cola de galanes esperándonos. ¡Mentira! No hay nadie. Están mientras tocamos y nos tiran besos y todo. Pero después no quedan ni los loros. Es un desierto total.
Mavi: Nosotras somo mujeres, pero también somos músicos. Eso no quiere decir que saemos asexuadas; al contrario, somos bien sexuadas y muy femeninas. Nos encantan los hombres.
C.R: Somos machistas.

- ¿Machistas?

C.S: Sí, totalmente.

- ¿No será que detrás de todo esto hay una reivindicación feminista?

M.G: No, para nada. Nos encantan los galanes, que nos regalen flores y que nos abran las puertas. Yo soy mujer, okey… Pero también soy músico, y estoy entregada a mi guitarra, que es nueva y que la amo. Cuando no estoy en el escenario siento lo mismo que cualquier piba: me enamoro, me desenamoro, quiero que me lleven a pasear y que me cuiden.
Mavi: No nos gustaría que fuera derogado ninguno de los privilegios de la mujer.
C.R: Somos a la antigua.

- Dicen que son mujeres a la antigua, que les gusta que las mimen y todo eso. Pero por otro lado salen a vender cien mil discos en un medio donde la mujer cumple tradicionalmente otros roles.

Mavi: Es que el medio es contradictorio, no nosotras.

- ¿Y el medio las mira mal?

M.G: Ahora ya no.
Mavi: Al principio fue una cosa paradójica. Nos decían “¿Qué hacen así pintadas? ¿Para qué se visten? ¿Para tocar? ¿Bailan y cantan?” Y todo ese tipo de cosas. Después, como la aceptación del grupo fue inmediata, dejaron de romper con esas cosas.
C.S: Otra cosa que pasó fue que el espectro de público fue amplísimo: el papá, el nene y la almacenera.
C.R: Además, las viejas por la calle…se paran y te miran fascinadas. De una, uno es lo que acciona. Es obvio que no somos de esas chicas que hacen una vida tipo: ir a bailar el sábado a la noche y estudia comercial, pero tampoco fabricamos una imagen premeditamdamente para diferenciarnos del resto de las mujeres.

- Gran parte del público que escucha a las Viudas es adolescente. ¿Ustedes buscan deliberadamente llegar a ese público?

C.R: No, fue totalmente sorpresivo para nosotras porque en ningún momento nos propusimos un horizonte determinado. Apuntamos a un público joven desde el principio, pero en ningún momento dijimos “vamos a tocar para un público de tantos años”.

- Lo que pasa es que alguna gente, ante el éxito que ustedes tienen entre los menores, se preguntan: ¿las Viudas son aptas para mayores?

Mavi: Totalmente; reaptas para mayores. Esa fue una de las cosas que nos impresionó cuando tocamos por primera vez en un teatro. Hasta ese momento habíamos tocado solamente en boliches, donde el público es siempre de 18 para arriba y solo la mitad de los que van nos quieren escuchar; el resto va a bailar. En cambio, en el teatro nosencontramos con chicos de 6, de 12, de 16 y de 18 y con los viejos de 30 a 40. Faltaba la franja de 25 a 30 años.

Pagina de las Viudas