Archive for the Lito Epumer Category

Princesa Cristal

Posted in Canciones, Homenaje, Letras, Lito Epumer, María Gabriela Epumer on junio 30, 2008 by nautrus

Como decía por ahí una nota de La Nación.com:

Así será recordada siempre, bella, misteriosa, sutil, como la canción que le compuso su hermano Lito Epumer, Princesa Cristal. Del disco Dos Zorros del 2004, cuarta grabación solista de Lito Epumer, voz de Pedro Aznar.

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… para escuchar

Abre la tierra el sonido y tu Voz
son bienvenidos tu Fruto y tu Flor
donde has llegado ven a explorar
hoy que eres Trigo de Sol Cenital
que con brisa se entibia y alumbra el pasar
deja que llore en tu Voz el dolor
para que anide en tu Pecho el Amor
canta este tiempo de estar
hasta ser Viento y volar
brilla de Luz Mineral
Polvo de Estrella en verdad.

Abre la tierra el jardin otra vez
deja de ofrenda un jazmin a tus pies
donde te has ido venla a buscar
donde a nacido tu Sol Cardinal
que sin sombras te nombra
y me alumbra aún más
deja que lave esta voz mi dolor
para que llegue hasta vos sólo a vos
guardame el tiempo de estar
hasta ser viento y llegar
brilla de Luz Inmortal
brilla Princesa Cristal.

“Me Harté de Escuchar Música de Afuera” Lito Epumer

Posted in Lito Epumer, Notas on junio 16, 2008 by nautrus

El guitarrista terminó de grabar Nehuen, su nuevo disco solista. De origen ranquel, cuenta cómo y por qué se acercó al folclore.

Sandra de la Fuente

Guitarrista de perfil bajo, Lito Epumer lleva más de 30 años haciendo música. Desde que en 1975 fundó Madre Atómica junto al Mono Fontana y Pedro Aznar, un grupo que define como “una banda de rock, pero rarísima”, Epumer se acercó a músicos de trayectorias tan diversas como Luis Alberto Spinetta, Lito Vitale, Rubén Rada y Dino Saluzzi.

Seis años después de la edición de su último disco, Paisaje La Blanqueada, Epumer está dispuesto a presentar Nehuen en sociedad. Escaleras arriba, en su casa de Villa Urquiza, Nehuen salta montado en un rebotador, moderno artefacto que cuelga del dintel de una de las puertas de la luminosa cocina comedor; mientras sus piecitos hacen fuerza contra el piso, Nehuen parece reprimir una risita aguda y gutural que estalla junto con el salto y derrama alegría. “Nehuen quiere decir fuerte en lengua ranquel —explica Epumer sin dejar de mirar las acrobacias de su bebé de gigantescos ojos de color azul grisáceo—. Hay un juego con el significado de la palabra: fuerte es el que posee fuerza pero, al mismo tiempo, la palabra puede entenderse como un lugar de contención, vivir dentro de una fortaleza, mirar para adentro”.

Además de ser hermano de María Gabriela Epumer, la guitarrista de Charly García, Lito es sobrino de Celeste Carballo y nieto de Juan Espumer, reconocido guitarrista que acompañó a Agustín Magaldi. “Mi abuelo fue el maestro de Ubaldo De Lio. Era un guitarrista fantástico. Se agregó una ese en el apellido para disimular su origen indígena. A María Gabriela y a mí nos pasa lo contrario: nos gusta hacer ostentación de nuestros orígenes”.

¿Tu abuelo los introdujo en la música?

Lamentablemente no. María Gabriela era muy chica cuando el abuelo se murió. Creo que se hizo rockera porque absorbió mi época de Madre Atómica, esa locura de estar todo el día tocando con los amigos. Conmigo, en cambio, pasó algo muy extraño: yo quería ser jugador de fútbol y jugaba en Argentinos Juniors. Mi abuelo me insistía para que estudiara guitarra, pero yo estaba decidido a pasar mi vida corriendo detrás de una pelota. Pero aunque pasaba muchísimo tiempo con los chicos de la villa jugando al fútbol siempre me gustó la música. No era el típico futbolero: salía de la escuela privada de Villa Devoto y me iba a jugar con esos pibes de los que había que cuidarse porque te dabas vuelta y te afanaban lo que podían. Pero también me gustaba ir a escuchar lo mejor de la música de ese momento: iba al BA rock y a los recitales del Di Tella. Dos años después de que el abuelo se muriera, yo ya tenía 16 años, agarré la guitarra y nunca paré de tocar. Laburé un montón para aprender solito lo que mi abuelo me podría haber enseñado mucho más rápidamente.

Tu carrera parece seguir los caminos de renovación que tomó el jazz: en los 80 estabas cerca del jazz rock y hoy tu nuevo disco te muestra más cerca del folclore, de un jazz regional.

Es cierto, puede verse así, aunque siempre tuve la intención de mirar para acá. En realidad mi carrera empezó con los ritmos nuestros: cuando tenía 21 años Saluzzi me llamó para tocar con él y me enseñó muchísimo sobre folclore. Me costó aprender, pero puse un entusiasmo enorme, pasaba 14 horas diarias tocando. Unos años más tarde conocí el boliche Jazz y Pop y se me abrió otro mundo. Tal vez la regionalización sea una vía para la renovación del jazz, pero la verdad es que lo que a mí me pasó es que me harté de escuchar música de afuera. No puedo separar la música que hago de la sensación de vivir cotidianamente pisoteado por los del Norte. Soy latinoamericano de origen ranquel, o sea que ya me venían embromando desde hace tiempo. Aunque no me gusta mezclar esas cuestiones con el arte, me resulta inevitable tomar una posición.

Pero el jazz es también música del norte.

Sí, pero yo siento que Nehuen tiene poco que ver con el jazz, tal vez queden cosas relacionadas con la improvisación y algunas armonías, algún color. Pero básicamente es un disco que mira para adentro. Me siento muy influenciado por la música de Rada, me gusta lo que hacen los Fattoruso, Raúl Carnota. Estoy buscando que mi música encuentre un punto de madurez, esa condensación de sabiduría que uno escucha en músicos como Atahualpa: sin fuegos artificiales, sólo dos notas de su guitarra alcanzan para traerte el aire del campo.

Clarín.com Sábado 16.11.2002

Lito Epumer y el Arte de Hacer Canciones

Posted in Lito Epumer, Notas on junio 15, 2008 by nautrus

Domingo 19 de diciembre de 2004

Presentación de “Dos zorros”, de Lito Epumer , en guitarras, Abel Rogantini en piano, Gustavo Liamgot en acordeón y Cristián Judurcha en batería. Músicos invitados; Luis Alberto Spinetta en canto, Pedro Aznar en bajo, contrabajo y voz, y Juan Benítez en guitarra española. En el ND/Ateneo.

Lejos de todo entumecimiento, la música de Lito Epumer refleja una frescura que reúne una inspirada emocionalidad con un paisaje de coloridas armonías. De su mundo como compositor, según pasan sus discos, aflora la melodía y toma cuerpo una consistencia rítmica que se convirtió en uno de sus principales lenguajes.

Epumer dejó atrás ese ánimo de investigación que lo acompañó en buena parte de su carrera para construir con cimientos autóctonos una música que suena genuina, sin impostaciones.

Como si fuese una tendencia en la escena jazzística, un puñado de compositores reflejan hoy su mundo a través de canciones. Epumer deja en evidencia que esa forma es el mejor vehículo para reunir concepto y estructura.

El quinteto (sin bajo) tiene una tímbrica de acabada personalidad. Guitarra, piano, acordeón, batería y percusión siembran una sonoridad singular, de tonos coloridos, dentro de un ensamble de percusión de enorme vitalidad.

El piano tiene la doble función de armar la estructura armónica y darles consistencia a los bajos, mientras que el acordeón es la voz del grupo. Sobre ellos, se sitúa la guitarra de Epumer que por momentos desempeña el papel de un faro melódico y en otros subraya algunas líneas rítmico-armónicas.

El grupo funciona como un colectivo, sin el típico papel de que alguien desempeñe el papel de principal vocero. En rigor, el grupo está conformado por solistas que conjugan un espíritu de individualismo colectivo.

Solos entramados en un contexto de ensamble grupal pareció ser una de las claves del movimiento que tuvo la propuesta de Epumer en la presentación de su disco “Dos zorros”.

Una primera parte donde el grupo mostró solidez y un mensaje cargado de sentimiento dio paso a un final pleno de un lirismo de mood melancólico que comenzó con “Dos zorros”, balada compuesta por María Gabriela Epumer, de melodía sugerida, con Pedro Aznar en el contrabajo y que desembocó con “Princesa cristal”, además de Juan Benítez en guitarra acústica.

El final con Luis Aberto Spinetta fue el momento de mayor emotividad, tanto por lo que significa este músico como por la delicada “Alas de la mañana”, con música del ex Almendra y letra de Aznar.

Su voz de corto registro, pero de una singularísima articulación con una textura que recuerda, por momentos, el cálido timbre del flugelhorn con el que subyugó al auditorio que a esta altura había entrado en un estado de sereno éxtasis.

Sólo cantó mientras se disculpaba por haberse equivocado en la letra del tema. La sensación que genera la actitud artística de Spinetta es que es a la música argentina de los últimos 35 años, lo que Caetano es a la de Brasil, un artista completo que tiene como mérito saber traspasar los auditorios con su emoción.

Epumer, artista de reflejos rápidos, lo invitó simplemente a repetirla, así se hizo y edificaron un final dos veces y fue dos veces muy bueno.

César Pradines

LANACION.com

“Dos zorros” de Lito Epumer

Posted in Lito Epumer, Notas on junio 14, 2008 by nautrus

Jueves 16 de diciembre de 2004

“La madurez es un retorno a la simplicidad”

La calle muestra la agitación propia de la cercanía del fin de año. En la plaza Roma, a metros de este diario, un solitario predicador comparte su verde escenario con un rezagado grupo de piqueteros que dejó alguna columna central para retozar bajo los árboles. Los colectivos nos regalan sus estelas de humo caliente y las bocinas de los taxis siguen probando la tolerancia auditiva de los porteños.

El guitarrista Lito Epumer no muestra señales de que ese entorno lo afecte. Viene de actuar en Austria y en Italia, países más ordenados, pero ajenos, y su música es hoy un claro reflejo del espíritu rioplatense, donde ritmo y melodía se suman en una relación amorosa.

Hoy, a las 21, el músico presentará su disco “Dos zorros”, con Abel Rogantini en piano, Gustavo Liamgot en acordeón y voz, Cristian Judurcha en batería y Mario Gusso en percusión, con dos invitados especiales, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar.

Actuaciones en Viena, Padua y Varese dejaron una excelente opinión sobre la música de este artista que pareció conseguir con su último trabajo una frescura y creatividad. “La madurez es un retorno a la simplicidad”, dijo Epumer sobre “Dos zorros”, un trabajo dedicado a su hermana, la música tristemente fallecida María Gabriela Epumer.

Epumer muestra una serena reflexividad sobre su música. “Mi cambio creo que comenzó con mi paso por el grupo de Rubén Rada, con el que estuve cuatro años”, señala el guitarrista fundador de Madre Atómica y miembro de los grupos de Spinetta.

“Dos zorros” señala una continuidad melódico-conceptual con “Nehuén”. En ambos trabajos florecen las canciones. Con mayor énfasis, el repertorio de Epumer gana en un fresco melodismo, de momentos marcadamente nostálgicos y que edificó a través de un groove colectivo, donde los solos guardan una relación estrecha con el andar rítmico.

Este último trabajo fue de veloz salida. Comenzó en agosto último con el homenaje a su hermana María Gabriela. “Participaron de ese concierto muchos músicos y para esa ocasión compuse «Princesa cristal», que sería el principio de «Dos zorros», un tema de ella que usé como título del álbum. El CD lo grabamos en un mes y tiene una peculiaridad: hay un tema de Spinetta con letra de Pedro Aznar”, añade Epumer, que atraviesa un momento de plenitud artística que se evidencia en una música de impronta emocional. “Hay placidez y dolor en la música. Siento que esta propuesta es mi camino”.

César Pradines

LANACION.com

María Gabriela Epumer Produjo Pasaje La Blanqueada, el Ultimo Disco de su Hermano Lito

Posted in A1, Entrevistas, Lito Epumer, María Gabriela Epumer on mayo 18, 2008 by nautrus

clarin.com
Gabriel Senanes
Jueves 26 de diciembre de 1996, Buenos Aires, República Argentina

Ella toca con Charly García y tiene su propia banda. El tocó con Spinetta y hace música instrumental. Provenientes de familia de artistas, los Epumer cuentan la experiencia de grabar juntos.

La cita es en la casa de María Gabriela Epumer. Una vieja casona de departamentos, de esas conocidas como casas chorizo, en plena zona del Abasto. Barrio de tauras y cantores, y con cierta fama de pesado. Un muchachón deposita su apenas cubierta anatomía sobre las baldosas del largo pasillo de entrada. “Disculpame, ¿el primer piso, departamento 10?” Por toda respuesta, un cabezazo indica la dirección correcta. Unos pasos después, su voz verifica: “¿Lo de Gabriela?”. La chica, se ve, es la protegida de sus vecinos. El departamento de María Gabriela Epumer es espacioso, cómodo y bien puesto. Instrumentos, equipos de audio, consolas y otros artefactos vinculados con el arte de combinar sonidos y horarios delatan su vocación y profesión. En torno a un mate, Gabriela y su hermano Lito conversan de un asunto familiar: la música.

Son tres hermanos, los Epumer. “Lito tiene 42, la del medio 39 y yo tengo 33. Nuestra hermana, nada que ver con la música: es jefa de personal. Pero cuando era adolescente, cantaba con nuestra tía, Celeste Carballo, que es la hermana menor de mamá”, informa Gabriela.

“Nuestro abuelo, Juan Epumer, era guitarrista de Agustín Magaldi, y fue profesor de Ubaldo de Lío. El apellido Epumer es de origen indígena, y como no quería que se supiera porque en esa época estaba mal visto, se puso Espumer. Papá tocaba guitarra clásica. La hermana de papá cantaba lírico, y su marido tocaba el violín”, suma Lito. Y completa el sonoro árbol genealógico: “También tenemos primos, como Lucio Maceira, que es un baterista increíble, María Luz Carballo, guitarrista, y Floppy Bernaudo, que canta en Los Twist”.

En lengua ranquel, el apellido Epumer significa dos zorros. En el caso de los hermanos Epumer, un zorro bancó el disco al otro. En efecto, Gabriela produjo el último disco de Lito bautizado Pasaje La Blanqueada en homenaje a la cortada donde está ubicada su sala de ensayo. “Tenía unos pesos guardados, y quise ayudarlo a sacar un nuevo disco”, desliza Gabriela.

En la placa participan viejos amigos de Lito, como el múltiple Mono Fontana -su compinche desde los tiempos de Madre Atómica, allá por 1974-, el bajista Guillermo Vadalá, Luis Alberto Spinetta en guitarra y voz, los bateristas Sebastián Peyceré y Quintino Cinalli, el guitarrista Armando Alonso, entre otros. Y su hermana, claro. En efecto, la productora tocó en un tema de su autoría, llamado precisamente Dos zorros, en dúo de guitarras con su colega y hermano. El resto de las composiciones pertenecen a Lito, y una a Alonso.

“El sonido y la temática del disco es abierta. Es la música que me sale, música instrumental que viene de lados diferentes, con baladas medio tangueras, algunas reminiscencias del folclore y el rock, candombes, en fin, música ecléctica…” Sin embargo, Lito apuntó inicialmente su guitarra hacia otra parte. “Empecé tocando algunas cosas clásicas. Bach, Leo Brower…” En su casa, Lito sigue escuchando música clásica. Y también brasileña, jazz, blues y rock. “Me gustan los músicos que tienen una voz propia. Y eso, aunque estoy en la búsqueda, es lo que yo también persigo”.

“A mí tampoco me gusta encerrarme en un tipo de música, y que sólo me tengan como guitarrista de rock. De hecho empecé tocando jazz, participé en giras de Los gauchos alemanes, el grupo de guitarras de Robert Fripp, y en muchas otras cosas. Me gusta picotear”, apunta Gabriela.

Con respecto a la cocina de su nuevo disco, Lito revela que “estaba todo bastante pautado. Fui eligiendo según mi criterio a los instrumentistas que rendían más de acuerdo con el estilo de cada tema. Por ejemplo, en los candombes y baladas, el baterista es Quintino Cinalli; en los temas donde hace falta más golpe, Sebastián Peyceré. El Flaco es sólo un invitado más. En el disco hay mucho más que la presencia de Spinetta, que es supervaliosa. Pero en mi escala de valores, Luis no es más que el Mono Fontana o Vadalá”, aclara.

Los dos zorros leen música, y alguna vez eso le sirvió a Gabriela para descifrar las partituras que cada tanto le pasa Charly García con sus ideas nuevas.

“Spinetta en cambio nos pasaba los temas tocándolos en la guitarra”, evoca Lito. “Y todo salía fácil, funcionaba, y sonaba”.

Para ambos, la experiencia de tocar con otros y para otros fue un gran aprendizaje, además de un placer. “Cuando tocaba con Spinetta no tenía definido si quería hacer algo mío o no. Y me sirvió mucho tocar con él. Siempre traté de hacer lo que me gustara. Deseché cosas que me hubiesen dado buen dinero y conservar el espíritu rockero. Prefería trabajar con gente del rock que con otro tipo de artistas, como cantantes melódicos”, dice Lito.

Por su parte, Gabriela repasa un currículum que incluye su paso por Rouge, Viudas e Hijas de Roque Enroll, y luego su tía Celeste Carballo y Charly. “Una vez Alejandro Lerner me llamó para hacer cuatro shows, no tenía plata y fui. Me gusta tocar todo tipo de música. Y en todo aprendí… Aparte tengo mi grupo, donde hago mis propias canciones. Es un quinteto que se llama A1, un nombre que le puso Charly. En el verano pensamos grabar”. Se viene el verano.

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