Entrevista a María Gabriela Epumer y a Eric Schermerhom

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María Gabriela Epumer marcha al frente con su banda A1
Domingo 29 de junio de 1997, lanacion.com

María Gabriela Epumer, sí, la de las Viudas y la guitarrista de Charly García. La que hace un año capitaneó ese hermoso proyecto, el Montecarlo Jazz Ensamble, que unió a músicos de rock y de jazz en la concreción de un disco a beneficio de los indígenas. Ahora, además, tiene banda propia, los A1, y un álbum que saldrá en un mes.

Entrevista a María Gabriela Epumer:

Vos tenés un background extraño, que va desde las Viudas e Hijas de Roquenroll hasta tu participación en el seminario de Robert Fripp. ¿Se nota esto en tu disco?

Sí, hay mucho de pop en este disco, aunque es un pop un poco oscuro. Hay mucho formato de canción, y a la vez también tiene su parte deforme. Todo lo que experimenté en el seminario con Fripp, que fue experimentación de todo tipo, musical y espiritual, aparece de alguna manera aquí; además, después seguí en contacto con Los Gauchos Alemanes. Me gusta picotear de todos lados, por eso no me considero que soy sólo del rock, no vivo como un músico de rock. Me parece que soy de amplio espectro, como los antibióticos.

Este disco suena más noventa, a diferencia de las tan ochenta Viudas, ¿no es así?

En los 80 se necesitaba un poco de alegría después de tanto bajón, y yo creo que ése fue el secreto del éxito de las Viudas, de Los Twist o de esos grupos con temas pasatistas entre comillas, porque las letras tenían contenido. Ahora es válido todo, es válido los Auténticos Decadentes y Charly, que es el más punk de todos. Es una época donde hay alternativas, esto es una mezcla, muy fin de siglo. Yo noto muchas cosas que marcan este fin de siglo, desde las enfermedades que hay hasta la música y todas las expresiones, todo tiene algo muy fuerte. Como que está todo hecho.

¿En este disco vos tenés mayor injerencia que en otros?

Sí, y estoy entusiasmada como si nunca hubiera grabado, porque es la primera vez que me desenmascaro. Hasta el momento siempre hice discos con otras personas, donde por ahí hacía muchos de los temas o participaba un montón, pero siempre compartiendo. Aunque con los A1 tenemos un concepto y un formato de banda, las canciones son mías y llevo adelante todo, tipo guerrera, gladiadora.

Viajes y portaestudio:

¿Cómo surgieron los A1?

En el 95, después del unplugged, Charly nos echó a todos. Igualmente mi portaestudio funcionaba constantemente; aunque tocara con Charly yo iba componiendo, pero al pasar eso me puse con más fuerza, a ver si finalmente le podía dar forma a mis canciones. Hice un viaje a Los Angeles y me encontré con Miguel Bassi, el bajista, que ya lo conocía, y Matías Mango, el tecladista. Volvimos en el mismo vuelo y en el viaje planeamos todo. Fue en noviembre del 95. Después se agregó en batería Demián Cantilo, el hijo de Miguel.

¿Cómo comenzaste con la música?

Bueno, en mi casa siempre hubo música. Soy hermana de Lito Epumer y sobrina de Celeste Carballo. Durante un tiempo dividí mis amores entre la música y la danza, pero finalmente triunfó la primera.

A los 14 años me junté con el Mono Fontana, Claudia Sinessi y otro chico en batería, y durante 6 meses, todas las tardes, tocamos ocho horas, sacando temas de Stevie Wonder y muchos más. Fue una escuela increíble. Después empecé a tocar con María Rosa Yorio. Luego vino Rouge, un grupo de chicas que hacían temas en inglés y que fue el germen de las Viudas.

Ahí me divertí mucho. Eramos una fórmula explosiva, la pasamos bárbaro. Incluso ahora, cuando nos entramos las cuatro, se vuelve a dar la misma magia.

Cosas de amiga:

¿Estás tocando con Charly?

El no está tocando formalmente, arma recitales con sus amigos. A veces me llama y, si puedo, voy. Hace un par de semanas fuimos a hacer un show relámpago a Tucumán con él y Juanse. Ahora tenemos una buena relación de amistad. El sabe que estoy grabando mi disco y lo pone contento. Hago un tema de él, “No te animás a despegar”. El se puso un poco paranoico, porque pensó que era una alusión a él, pero no, siempre me gustó y lo invité a él para que lo cante.

¿Fue importante tener como invitado a Eric Schmermerhom?

Sí, aportó unas cosas geniales. Yo soy guitarrista y podría haberme puesto en la postura de que no venga ningún otro. Pero las distintas personas escuchan cosas diferentes de un mismo tema y él es superpersonal y tiene muy buen gusto. Fue increíble que, dentro de este lowtecnismo que había, de cero producción y mucho esfuerzo, haya estado él aquí.

Entrevista a Eric Schermerhom:

Una guitarra de amplio espectro

Eric Schermerhom. Un nombre difícil, pero que ha figurado con varios grandes. David Bowie, The The, Ric Ocassek e Iggy Pop. Justamente, cuando lo acompañó en sus presentaciones en Buenos Aires, conoció a María Gabriela. Final del cuento: vino a Buenos Aires para poner unas cuantas guitarras en su disco.

¿Cómo se dio el contacto con María?

La última vez que vine con Iggy la conocí, y el año anterior, de casualidad, me la encontré por la calle en Nueva York. Es una ciudad muy grande y sin embargo nos encontramos. Me contó que estaba preparando su disco, así que ya entonces le ofrecí mi colaboración.

¿Con quiénes estás tocando ahora?

Estoy haciendo mi propio disco en Nueva York, que es muy acústico, sólo guitarra y algunas cuerdas más. No hay bajo, ni batería, ni teclados. Y es probable que, gracias a María, lo venga a presentar a Buenos Aires.

¿Es muy distinta tu manera de tocar la guitarra con The The, con Iggy y con María?

En algo es similar, tengo un estilo. Pero igualmente cada persona es diferente y pide cosas diferentes. Iggy quiere mucha energía y The The quiere siempre algo diferente, técnicas originales, más locura.

¿Y María Gabriela?

Ella pide cosas inusuales y muy interesantes.

También trabajaste con David Bowie en la época de Tim Machine.

Sí, es un tipo sorprendente, muy inteligente. Es un experto, un genio. Es muy distinta la manera de trabajar con él, te escucha a vos tocar, mira dónde ponés la fuerza y te pide eso. Saca lo mejor de cada uno. En cambio, Iggy pide algo más concreto, “quiero esto”. Son maneras totalmente opuestas, uno te deja hacer y el otro te pide. Pero yo lo amo a Iggy, igualmente. Es muy visceral.

¿No es muy contradictorio tocar con un tan visceral Iggy y hacer un disco de guitarra acústica y cellos?

Es difícil pero es como que tengo compartimentos en mi mente. Si sos profesional, podés hacer lo que corresponde, pero también tenés que tener tu propia música. Si no la tenés, hay algo que falla. Podés ser manipulado muy fácilmente si no tenés algo tuyo dentro.

¿Creés que tu música es para la misma gente que te conoce por Bowie, o Iggy?

Todas son audiencias diferentes, la de Iggy Pop, la de The The, la mía acústica. Y pienso que actualmente mucha gente quiere volver a escuchar música acústica. La gente vive con muchísimas estimulaciones por el lado de la computación y de alguna manera quiere volver a escuchar algo tranquilo.

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