Queremos tanto a María Gabriela

A poco más de un año de su absurda muerte, los más grandes del rock nacional se reunieron para rendirle homenaje a una guitarrista y cantante que ya es leyenda. María Gabriela fue una de las Viudas e Hijas de Roque Enroll, compartió escenarios con Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Celeste Carballo, y durante nueve años fue la guitarrista favorita de Charly García. Su vida y su carrera, el recital que le regalaron sus colegas y el testimonio de quienes todavía la llevan en el corazón.

Ella sí que rockeaba. María Gabriela Epúmer murió repentinamente el 30 de junio del año pasado a los 39 años. Una afección pulmonar mal diagnosticada apagó su vida demasiado pronto. Fue y es la dama del rock nacional. La mujer de rasgos mapuches que, durante nueve años, acompañó con su guitarra a Charly García en cada show. A ella se le rindió homenaje el domingo 15, en un escenario decorado con un corazón de papel crêpe, tules, cintas y flores de colores. Palabra rara: homenaje. Suena a prócer, solemnidad, oficialidad. Charly, un amigo que no cree en estas cosas, aceptó sin embargo participar en el concierto tributo. “Por respeto, por gratitud, por cariño. No podía faltar.”

En el misógino universo del rock nacional, esta mujer supo brillar entre los más grandes. Fue la guitarrista de Charly García, una de las Viudas e Hijas de Roque Enroll, tocó con Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, editó cuatro discos solistas. Tuvo una carrera intensa, que deja el gusto amargo de lo corto, lo que se esfuma y desaparece demasiado rápido.

“A los diez años tenía dos pasiones: la danza y tocar la guitarra. A los quince dejé el colegio para dedicarme sólo a la música”, contaba María Gabriela. A los 16 debutó como guitarrista en la banda de María Rosa Yorio. Luego nació Rouge, el grupo formado por Claudia Sinesi y Andrea Alvarez. Tan sólo un primer paso antes de que en 1984 escribiera una página fundamental en la historia del rock vernáculo: el nacimiento de Viudas e Hijas de Roque Enroll, la primera banda argentina integrada por mujeres. Epúmer tocaba la guitarra, componía y cantaba junto a Mavi Díaz, Claudia Sinesi (bajo) y Claudia Rufinatti (teclados). Durante los alocados 80, hits como Bikini Amarilla y Lollypop sonaron en todas las radios. Las chicas impusieron una estética kitsch, femenina, superficial y divertida. “María Gabriela era la persona más alegre del mundo. Se reía todo el tiempo y te daba fuerza. La recuerdo como una mina llena de voluntad. Ella sola superaba cualquier obstáculo. Su lugar no puede ser reemplazado. Las Viudas fuimos, somos y seremos siempre cuatro”, cuenta hoy Mavi Díaz.

En 1988, luego de la disolución de la banda, fue el turno de otras agrupaciones como Maleta de Loca (1989), el momento de tocar junto a Luis Alberto Spinetta (1992) y Celeste Carballo (1993). Y a partir de 1994, pasó a ser la guitarrista de Charly García, sin dudas, la relación musical que marcó su carrera. A las órdenes del genial bicolor, grabó los discos La hija de la lágrima, Cassandra Lange y Hello. Luego llegaron el unplugged para MTV, Say No More (1997), El aguante (1998), Demasiado ego (1999) e Influencia (2002).

Miss Say no more, como poco a poco fue bautizada Epúmer, vivió también un plus de exposición mediática como novia de Darío Lopérfido (secretario de Cultura y Comunicación de De la Rúa por entonces) que la llevó, incluso, hasta la tapa de la revista Rolling Stone. Recortes de archivo, en definitiva. Lo que queda, y bien vivo, son sus discos solistas (Señorita Corazón, Perfume y Poquetpop), grabaciones que durante el homenaje organizado por su familia en El Dorrego, sus fans podían comprar a un precio de 10 pesos cada uno.

“Mi música llegará al cielo, donde está la gente linda. Donde está la diosa de María Gabriela.” Son palabras de Luis Alberto Spinetta, sobre el escenario, a las nueve de la noche. El público, reunido desde las cuatro de la tarde, está conmovido. Ya pasaron por el escenario las Viudas e Hijas, en un momento de gran explosión eufórica. Ya pasó Celeste Carballo, que cantó Flower Power, de Stevie Wonder, una de las canciones favoritas de María Gabriela. Ya pasó la caricia suave del bajo y la voz de Pedro Aznar, y el tema Princesa Cristal, compuesto por Lito Epúmer y dedicado a su hermana. Hay una muestra de fotos, curada por la fotógrafa del rock Nora Lezano. Hay una imagen de María Gabriela niña, con guardapolvo blanco de escuela, hay otras del glam exagerado de las Viudas… en blanco y negro y en furioso color, hay fotos con Charly, hay fotos de ella sola. Hay alguien que llora. Están presentes Juan Epúmer y Dora Carballo, sus padres. Y también sus hermanos, Lito (reconocido músico) y Claudia. Están unidos en cada abrazo. En las lágrimas que se derraman en cada encuentro. “Estamos muy movilizados -cuenta Claudia-. La mejor manera de homenajear a nuestra hermana es a través de la música. Ella dedicó su vida a su trabajo. Hasta el último momento fue una laburadora. Su pérdida nos produce un dolor demasiado grande.”

A las diez y media de la noche el escenario es de Charly García otra vez. En una pantalla gigante, la cara de María Gabriela canta presente. Como su voz, en cada disco y en cada grabación que quedó para formar parte de la leyenda. El merecido homenaje, ahora sí, está completo.

María Noel Alvarez /  Gente Online 24 – 08 – 2004.

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