Fémina Rock: Mujeres de Armas Tomar

elmundo.es
Miércoles, 25 de julio de 2001
FRANCISCO CHACON

Cuatro bandas lideradas por jóvenes españolas y suramericanas se embarcan en una gira que trata de combatir los tópicos machistas predominantes en la música moderna a través de canciones plagadas de garra y emoción.

Símbolos tan inequívocamente fálicos como el mástil de las guitarras eléctricas o leyendas que hablan de groupies dispuestas a todo para acostarse con su estrella favorita son sólo dos muestras de la estela machista que arrastra la música moderna. ¿Estadística exigua a la hora de registrar cuántas mujeres se atreven a empuñar las mismas armas con 12 cuerdas que sus colegas masculinos? La gira Fémina Rock trata de pulverizar tópicos y superar etiquetas a través del protagonismo más directo de chicas guerreras y sin complejos, que no dudan en plantarse ante el micrófono para gritar con pasión sus mensajes urbanos de desolación o esperanza.

Grupos liderados por dinámicas hijas de Janis Joplin, Joni Mitchell y Patti Smith han recorrido en los últimos días los más diversos puntos de la geografía española -de Cartagena a Madrid, de Málaga a Huesca- con el estandarte de la intensidad en primer plano. Tres bandas del otro lado del Atlántico, la de la argentina María Gabriela Epumer, la colombiana Aterciopelados y la encabezada por la mexicana Julieta Venegas, se unieron el pasado lunes por la noche en el cartel del Festival Pirineos Sur.

Junto a un pequeño pueblo de aspecto casi fantasmagórico en la cerrada oscuridad y entre chorros iluminados que caían raudos a las aguas del pantano de Lanuza, unas y otras se fueron dando la palabra dentro de este tour auspiciado por la Sociedad General de Autores y Editores. «Yo no soy ninguna feminista, no me interesa porque procuro no atarme a ninguna clasificación. Pero me parece bien que se potencie la presencia femenina en la música», declara a EL MUNDO María Gabriela Epumer.

Con unas coletas de lolita intencionadamente perversa, la habitual guitarrista del histórico rockero argentino Charly García se atrinchera tras un sonido claramente heredero de su influyente maestro.

Y evidencia su visión positiva del asunto al reconocer: «La sociedad sigue siendo machista y el mundo del rock, también. Pero, afortunadamente, el panorama se va abriendo. Lo importante de una gira como ésta es que hay mujeres y hombres juntos. Y da igual lo que seas, lo que cuenta es tocar. Saber que algo así se puede llevar a cabo me ha animado a a actuar con más ganas todavía».

En cualquier caso, se apresura a puntualizar: «No hace falta reivindicar nada. Mi experiencia me demuestra que simplemente he ido ocupando el lugar que me ha correspondido en el rock argentino. El respeto te lo vas ganando. Nosotras hacemos música, lo demás sucede».

En absoluto consciente del origen vasco que delata su apellido, Andrea Echeverri conduce a unos exultantes Aterciopelados -que salieron por la puerta grande del reciente Espárrago Rock- con una garra no exenta de eclecticismo total. Las influencias del vallenato se dan la mano con el pop en un mestizaje potente plagado de canciones rotundas.

«Todavía hay muchas diferencias entre los hombres y las mujeres en el rock. Cuando estoy actuando, miro al público y veo a un 80% de chicos. Y van a darse unos contra otros. Se lo pasan bien pegándose. En Colombia, hay muchos mujeronas que cantan folklore o chicas con cirujía en la salsa y en el pop comercial. Pero apenas hay en el rock», admite con pesar. Y agrega: «Quizá se debe a que Bogotá es grande pero muy conservador comparado con España. Aquí hay mucha más tolerancia; por ejemplo, se pueden fumar porros en cualquier parte, mientras que en Argentina o en Colombia eso sólo se puede hacer en los conciertos o sitios así. Y eso mismo está en otras cosas».

VISION OPTIMISTA.

Andrea Echeverri hace gala de un optimismo insólito viviendo en una de las ciudades más peligrosas del mundo. Así que ni preocupaciones de corte feminista ni obsesión por la guerra perenne que desangra su país. «Hay que pensar bonito, que es algo sencillo pero tan profundo. No hay que atraer energías negativas», explica de forma casi esotérica.

La cantante de Aterciopelados ya sabe lo que es compartir escenario con Julieta Venegas, la jovencísima rockera mexicana que dejó atrás su Tijuana natal para lanzar sus proclamas de amor y desamor a ambos lados del Atlántico. Missy Elliott, P. J. Harvey o la sevillana Mala Rodríguez son sus ídolos de cabecera. Y la gira Fémina Rock, una excusa que le ha servido para presentar de nuevo su propuesta de fusión en su adorada España. «Para mí, el objetivo de este tour es celebrar que somos mujeres y que nos divertimos. De cualquier manera, lo importante es la música, más allá de que seamos mujeres o hombres», comenta.

La autora de letras tan significativas como «Maquillaje, maquillaje/ Creo que no necesito/ Mas temo conocer el color que llevo adentro/ Metal, metal» no tiene pelos en la lengua para espetar: «La industria discográfica ha mostrado poco ingenio para promocionar a las mujeres. No saben qué hacer con ellas. Si tienen una o dos en su catálogo ya consideran que es mucho». Eso sí, su socarronería no le impide reconocer abiertamente: «Poco a poco, cada vez hay más mujeres».

Por su parte, Eva Amaral, la cantante del grupo español Amaral, se lanza a puntualizar: «Las chicas recibían antes un trato distinto en el mundo del rock. Unas veces era mejor y otras, peor. Pero era un poco extraño. Eso ha ido cambiando y la situación se ha normalizado. Está muy bien esta gira para demostrar que las mujeres sabemos hacer cosas diferentes». Convicciones firmes antes de sacar sus uñas y desatar su voz poderosa.

La otra mitad del dúo, el guitarrista Juan Aguirre, descubre, en cambio, su lado más crítico en medio de un backstage bullicioso en el que se entremezclan todo tipo de acentos hispanos: «Vivimos un momento de déficit de cultura rock en este país. Da lo mismo que hablemos de rock femenino o masculino».

Este admirador empedernido de grupos tan dispares como Television o Calexico dice con toda tranquilidad: «Aunque sobre el escenario nos apoyamos en tres instrumentistas más, nosotros somos un dúo formado por un tío y una tía. La verdad es que tú mismo, con tu presencia, ya das sensación de normalidad».

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