“Me Harté de Escuchar Música de Afuera” Lito Epumer

El guitarrista terminó de grabar Nehuen, su nuevo disco solista. De origen ranquel, cuenta cómo y por qué se acercó al folclore.

Sandra de la Fuente

Guitarrista de perfil bajo, Lito Epumer lleva más de 30 años haciendo música. Desde que en 1975 fundó Madre Atómica junto al Mono Fontana y Pedro Aznar, un grupo que define como “una banda de rock, pero rarísima”, Epumer se acercó a músicos de trayectorias tan diversas como Luis Alberto Spinetta, Lito Vitale, Rubén Rada y Dino Saluzzi.

Seis años después de la edición de su último disco, Paisaje La Blanqueada, Epumer está dispuesto a presentar Nehuen en sociedad. Escaleras arriba, en su casa de Villa Urquiza, Nehuen salta montado en un rebotador, moderno artefacto que cuelga del dintel de una de las puertas de la luminosa cocina comedor; mientras sus piecitos hacen fuerza contra el piso, Nehuen parece reprimir una risita aguda y gutural que estalla junto con el salto y derrama alegría. “Nehuen quiere decir fuerte en lengua ranquel —explica Epumer sin dejar de mirar las acrobacias de su bebé de gigantescos ojos de color azul grisáceo—. Hay un juego con el significado de la palabra: fuerte es el que posee fuerza pero, al mismo tiempo, la palabra puede entenderse como un lugar de contención, vivir dentro de una fortaleza, mirar para adentro”.

Además de ser hermano de María Gabriela Epumer, la guitarrista de Charly García, Lito es sobrino de Celeste Carballo y nieto de Juan Espumer, reconocido guitarrista que acompañó a Agustín Magaldi. “Mi abuelo fue el maestro de Ubaldo De Lio. Era un guitarrista fantástico. Se agregó una ese en el apellido para disimular su origen indígena. A María Gabriela y a mí nos pasa lo contrario: nos gusta hacer ostentación de nuestros orígenes”.

¿Tu abuelo los introdujo en la música?

Lamentablemente no. María Gabriela era muy chica cuando el abuelo se murió. Creo que se hizo rockera porque absorbió mi época de Madre Atómica, esa locura de estar todo el día tocando con los amigos. Conmigo, en cambio, pasó algo muy extraño: yo quería ser jugador de fútbol y jugaba en Argentinos Juniors. Mi abuelo me insistía para que estudiara guitarra, pero yo estaba decidido a pasar mi vida corriendo detrás de una pelota. Pero aunque pasaba muchísimo tiempo con los chicos de la villa jugando al fútbol siempre me gustó la música. No era el típico futbolero: salía de la escuela privada de Villa Devoto y me iba a jugar con esos pibes de los que había que cuidarse porque te dabas vuelta y te afanaban lo que podían. Pero también me gustaba ir a escuchar lo mejor de la música de ese momento: iba al BA rock y a los recitales del Di Tella. Dos años después de que el abuelo se muriera, yo ya tenía 16 años, agarré la guitarra y nunca paré de tocar. Laburé un montón para aprender solito lo que mi abuelo me podría haber enseñado mucho más rápidamente.

Tu carrera parece seguir los caminos de renovación que tomó el jazz: en los 80 estabas cerca del jazz rock y hoy tu nuevo disco te muestra más cerca del folclore, de un jazz regional.

Es cierto, puede verse así, aunque siempre tuve la intención de mirar para acá. En realidad mi carrera empezó con los ritmos nuestros: cuando tenía 21 años Saluzzi me llamó para tocar con él y me enseñó muchísimo sobre folclore. Me costó aprender, pero puse un entusiasmo enorme, pasaba 14 horas diarias tocando. Unos años más tarde conocí el boliche Jazz y Pop y se me abrió otro mundo. Tal vez la regionalización sea una vía para la renovación del jazz, pero la verdad es que lo que a mí me pasó es que me harté de escuchar música de afuera. No puedo separar la música que hago de la sensación de vivir cotidianamente pisoteado por los del Norte. Soy latinoamericano de origen ranquel, o sea que ya me venían embromando desde hace tiempo. Aunque no me gusta mezclar esas cuestiones con el arte, me resulta inevitable tomar una posición.

Pero el jazz es también música del norte.

Sí, pero yo siento que Nehuen tiene poco que ver con el jazz, tal vez queden cosas relacionadas con la improvisación y algunas armonías, algún color. Pero básicamente es un disco que mira para adentro. Me siento muy influenciado por la música de Rada, me gusta lo que hacen los Fattoruso, Raúl Carnota. Estoy buscando que mi música encuentre un punto de madurez, esa condensación de sabiduría que uno escucha en músicos como Atahualpa: sin fuegos artificiales, sólo dos notas de su guitarra alcanzan para traerte el aire del campo.

Clarín.com Sábado 16.11.2002

Una respuesta to ““Me Harté de Escuchar Música de Afuera” Lito Epumer”

  1. Verónica Says:

    Hola! Quisiera saber si sabés qué pasó en la causa judicial.
    Muchas gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: