Coherencia hasta para morir

Viernes 4 de julio de 2003

Daniel Amiano

Hace varios días, varias noches, que uno intenta encontrar alguna explicación. Un gesto -aunque más no sea- que ayude a justificar la pérdida, el adiós, eso que nunca tenemos muy en cuenta porque la vida siempre ofrece cosas más importantes en las cuales concentrar las energías, aunque desde siempre se sepa que andamos custodiados por la muerte, el único destino verdadero.

Hace varios días que el abrupto adiós de María Gabriela Epumer resuena como una injusticia. No, no es justo que ya no esté. No es justo que sus ojos ya no puedan transmitir ese silencio insondable. No es justo que su sencillez ya no pueda hacer trastabillar a esas ansiedades que se alimentan de actos superficiales. No es justo que ya no pueda hacer música. No es justo que ya no esté para soñar un nuevo proyecto. No es justo que ya no pueda llamar, cada tanto, para ver cómo van las cosas.

Gabi no tenía la estatura de una estrella de rock porque quería, sencillamente, hacer música. La exposición pública no era su fuerte. Sólo quería subir a un escenario para jugar con su guitarra. Ninguna exhibición, ninguna hipocresía. Demasiada sencillez para un ambiente tan supersticioso.

* * *

Hace varios días, varias noches, que los amigos y aquellos que la conocieron se mueven con la sensación de que no es justo que Gabi se haya ido así, tan de repente. Y con la casi certeza de que, otra vez, no quiso incomodar a nadie.

Hace unos días, Adriana Franco nos refrescaba algunas palabras de Epumer que la describen cabalmente: “Soy una chica trabajadora y perseverante en busca de la música…”

Ningún otro músico estuvo diez años al lado de Charly García. Y es sólo un ejemplo.

Con las Viudas, con Charly o como solista fue siempre ese eje diferente, ese espacio donde la adrenalina que caracteriza al rock se convertía en un rincón de calidez. Calidez que no impidió la audacia en la necesidad de buscar un lenguaje propio.

* * *

Hace varios días que el corazón de María Gabriela, nieta de un cacique ranquel y una de las pocas guitarristas de rock que jugaron en primera, no resistió y se detuvo justo antes de que los médicos pudieran socorrerla.

Hace ya varios días, varias noches, que flota la sensación de que no, no es posible. Y esa casi certeza de que, otra vez, no quiso incomodar a nadie.

LANACION.com

2 comentarios to “Coherencia hasta para morir”

  1. ariel calfucura Says:

    RECIEN ME ENTERO QUE SOS PARTE DE MI FAMILIA TANTO VOS COMO YO SOMOS FUIMOS Y SEREMOS DESCENDIENTES DE CEFERINO NAMUNCURA MIS RESPETOS Y SALUDOS HACIA EL CIELO.

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