Se fue la dama del rock

Descendiente de Ceferino Namuncurá, nieta de caciques ranqueles, luchadora por los derechos aborígenes, María Gabriela Epumer murió el martes a la mañana luego de sufrir un repentino paro cardiorrespiratorio a los 39 años. Dejó una historia de canciones y bandas que, con los años, se convirtieron en pequeños clásicos. Junto a las Viuda e hijas de Roque Enroll, Luis Alberto Spinetta, Celeste Carballo y, más que ningún otro, a Charly, trazó un camino único e irrepetible de artista íntegra.

Se desvaneció en el taxi, cien metros antes de llegar al Hospital Francés. Su novio, Juan Manuel, la cargó en brazos hasta el puesto de guardia. El florista que atiende el kiosco de la calle La Rioja fue testigo de la escena: “Eran las diez de la mañana, parecía desmayada…”, describe. Inmediatamente después, dos médicos clínicos comprobaron que su cuerpo ya no presentaba signos vitales y confirmaron el paro cardiorrespiratorio. Le practicaron ejercicios de reanimación durante más de cuarenta minutos, pero no obtuvieron respuestas. María Gabriela Epumer -fundadora de Viuda & Hijas de Roque Enroll, guitarrista y cómplice de Charly García durante la última década, hermana del talentoso músico Lito Epumer, sobrina de la genial Celeste Carballo, y ex del secretario de Medios Darío Loperfido- murió el 31 de junio del 2003, a los 39 años.

María Gabriela había nacido el 1º de agosto de 1963, bajo el signo de Leo. Fue la menor de tres hermanos, Lito y Claudia. Una rareza del rock, un personaje infrecuente. De apellido Epumer, como su padre y como su abuelo Juan, guitarrista del legendario Agustín Magaldi, y su tatarabuelo, el cacique ranquel Epumer, directamente vinculado con Ceferino Namuncurá, de cuya familia ella descendía. El torrente de sangre india que le corría por el cuerpo la llevó, más de una vez, a solidarizarse con la causa aborigen, a levantar la voz reclamando el regreso de las tierras arrebatadas, a cantar y a tocar en busca de lo que ella llamaba “un poco de justicia”.

Su familia, la historia entera de su familia, está cruzada por la música: Lito Epumer, su hermano, integró la última formación de Spinetta Jade y también acompañó al Flaco en Madre Atómica. Y su tía Celeste Carballo, claro, la figura sustancial que más influyó artísticamente en su carrera, de quien tomó la fuerza y la decisión necesarias para animarse, siendo mujer, a escribir su propia historia. Dos amigos, Claudia Sinesi y el Mono Fontana, le ofrecieron debutar en una banda llamada Los desconocidos de siempre. Ella aceptó, a pesar de sus 13 años. En rigor, había aceptado mucho más que una participación en un grupo. Había aceptado -aún no lo sabía- caminar el camino del arte, más específicamente de la música, más específicamente del rock.

Jorge Martínez Carricart

Gente Online

Una respuesta to “Se fue la dama del rock”

  1. Hola! Simplemente en un dia tan triste para los que la queremos desde hace mucho o desde hace poco, queria compartir unos dibujos que hice y puse en mi blog hoy:

    http://floresazuladas.blogspot.com/

    mirenlos, y si quieren dejen algun comentario, de abrgo en un dia tan frío… gracias

    Pablo (extrañandote siempre….)

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